¡NO SOMOS DEUDORES! ¡SOMOS ACREEDORES DE UNA DEUDA HISTÓRICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA!
Delincuentes corporativos del Ambiente E-Mail
viernes, 21 de enero de 2005
por Orlando Ochoa Terán, Quinto Día  
 
  • Depredación sin compensación
  • Capitalismo salvaje y paraiso capitalista
En los países industrializados la posición política frente al ambiente 
define en gran parte las ideas conservadoras o liberales dentro del 
espectro  político. Así tenemos que en EEUU los defensores del ambiente 
son ubicados en las filas avanzadas. Por el contrario, quienes propician 
la racionalidad del progreso económico por encima de la pasión de 
proteger el entorno natural son conservadores o ultraconservadores.

Ambas posiciones se balancean en ese espectro de acuerdo con la mayor o 
menor pasión para defenderlo. Socialistas franceses, españoles, alemanes 
y laboristas británicos han perdido un espacio que han invadido con 
agresión lo partidarios “verdes”, quienes se consideran la última línea 
de defensa ambiental. 

En Venezuela no hay definiciones. El ambiente es, como en la mayoría de 
los paises en desarrollo o tercermundistas, una incidencia casi 
folclórica, confinada a universidades, centros académicos u 
organizaciones nogubernamentales, muy lejos de las prioridades de los 
casi siempre fallidos programas de desarrollo estatal que en el proceso 
depredan la naturaleza sin compensación alguna. 

La crónica del periodista Alonso Zambrano en El Nacional del pasado 17 
de octubre, a propósito de un nuevo programa de desarrollo, esta vez el 
Puerto América, llama la atención. “Detener y controlar el deterioro 
progresivo del lago de Maracaibo –considerado en este momento como "una 
gran masa de agua degradada en calidad"– no es una oferta nueva del 
poder”. Este cuerpo de agua dulce, y también salado, –relata Zambrano– 
seguramente llegará al nuevo siglo con igual o más carga de 
contaminación. Los que han seguido de cerca este proceso indican que no 
se prevén soluciones de fondo y lo poco realizado hasta ahora –sistema 
de tratamiento de aguas negras instalado con demora y  recursos 
financieros intermitentes– no representa la salida definitiva del 
problema de degradación”. 

“A pesar de que aún no se conocen los resultados oficiales –continúa 
Zambrano- de los eventos más letales para el lago, como los derrames 
petroleros y de otras sustancias químicas –hace 3 años el tanquero 
Nissos Amorgos vertió 24 mil barriles de crudo en las inmediaciones del 
estuario–, se estima que la contaminación crónica de este cuerpo de agua 
ha venido en aumento”. 

La vigilia estatal 

Otro reportaje nos da cuenta de la negligencia de cuestiones 
ambientales. Esta vez es Claudia Delgado B., del mismo diario, quien no 
ofrece otro relato sobre el cual a nadie le queda la menor duda cómo 
terminará. “La apertura petrolera en el delta del Orinoco ha generado 
problemas ambientales en esta zona de alta fragilidad ecológica, 
específicamente en lo relativo al inadecuado manejo de residuos 
petroleros por parte de la empresa Deltalog, en La Ladera. Por solicitud 
de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales del Senado, el Ministerio 
del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables obligará a esa 
compañía a ejecutar planes de recuperación y mitigación de los daños 
ocasionados. Asimismo, exigirá a las autoridades competentes en materia 
penal medidas cautelares severas”. 

Crimen y castigo 

La dilatada experiencia del capitalismo contra la codicia de 
corporaciones depredadoras del ambiente se centra en castigar donde más 
duele, sus ingresos. Mientras las instituciones venezolanas no hagan lo 
propio las violaciones quedarán reducidas a leyes y seminarios donde 
participen los oficiantes de buenas intenciones: Ministerio del 
Ambiente, Inparques, ULA, USB, UCV, Tierra Viva, Asociación para el 
Desarrollo Sostenible (Adeese), Invedepro, etc. 

Hace unos años un gran jurado encontró culpable a Exxon del derrame en 
Alaska del tanquero Valdez y las indemnizaciones civiles y penales 
alcazaron la cifra sin precedentes de $5.000 millones y $1.200 millones 
adicionales como contribución a desarrollos ecológicos en diferentes 
partes de EEUU de los cuales $300.000 le correspondieron a la ciudad de 
NY. La alcaldía los invirtió en nuevas especies vegetales en Central 
Park. 

Los delincuentes 

En esta década poderosas corporaciones han sido presas de los 
implacables reguladores como EPA (Agencia de Protección Ambiental) y la 
División Criminal del Ambiente del Departamento de Justicia. Los 
registros dan cuenta de los violadores y sus penalidades: 

Exxon Corporation y Exxon Shipping (reincidente): multa $125 millones, 
18 de marzo de 1991 multa en conexión con el mismo derrame del Valdez; 
Louisiana-PacificCorporation multa $37 millones, 8 de junio de 1998; 
Summitville Consolidated Mining Co. Inc., multa $20 millones, 20 de 
mayo de 1996; 
Rockwell International Corporation, multa $18,5 millones, 30 de marzo de 
1992; 
Unocal Corporation, multa $1,5 millones, 21 de marzo de 1992; 
Royal Caribbean Cruises Ltd., multa $18.5 millones, 26 de julio de 1992; 

Iroquois Pipeline Operating Company, multa $15 millones, 3 de junio de 
1996; 
Colonial Pipeline Company, multa $18,5 millones, 28 de Julio de 1999; 
Eklof Marine Corporation, multa $7 millones, 29 de septiembre de 1996; 
Chevron, multa $6,5 millones, 1 de Junio de 1992; 
Dexter Corporation, multa $4 millones, 14 de septiembre 1992; 
Aluminum Company Of America (ALCOA), multa $3,75 millones, 22 de julio 
de 1991; 
United States Sugar Corporation, multa $3.75 millones, 9 de diciembre de 
1996; 
Saybolt, Inc., multa $3,4 millones, 17 de Agosto de 1998; 
Bristol-Myers Squibb, multa $3 millones, 4 de mayo de 1992; 
Chemical Waste Management Inc., multa $3 millones, 19 de octubre de 
1992; 
Ketchikan Pulp Company, multa $3 millones, 3 de abril de 1995; 
United Technologies Corporation, multa $3 millones, 17 de Mayo de 1991; 
Warner-Lambert Inc., multa $3 millones, 29 de septiembre de 1997. 

Siguen muchas más, entre esas la propia Citgo, subsidiria de Pdvsa 
América, pero son sólo la punta del iceberg de las firmas depredadoras 
que han sido penalizadas. Como se observará muchas pertenecen a la 
industria petrolera y de hidrocarburos, dos de las más contaminantes 
industrias del mundo. 

Siendo Venezuela un país dominado por estas dos industrias y de una 
estructura institucional débil, la pregunta que nos asalta es, ¿cuánto 
es el pasivo ambiental de toda esta actividad petrolera y minera en 
nuestro país? ¿Cuántas han pagado el delito ambiental? No lo sabemos y 
estamos seguros de que nadie lo sabe. Pero mientras hacemos del 
“capitalismo salvaje” un cliché, los ejecutivos de estas corporaciones 
saben bien dónde está el “paraíso del capitalismo”. Allí el delito 
ambiental es impune. 

 
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