por Orlando Ochoa Terán, Quinto Día
- Depredación sin compensación
- Capitalismo salvaje y paraiso capitalista
En los países industrializados la posición política frente al ambiente define en gran parte las ideas conservadoras o liberales dentro del espectro político. Así tenemos que en EEUU los defensores del ambiente son ubicados en las filas avanzadas. Por el contrario, quienes propician la racionalidad del progreso económico por encima de la pasión de proteger el entorno natural son conservadores o ultraconservadores.
Ambas posiciones se balancean en ese espectro de acuerdo con la mayor o menor pasión para defenderlo. Socialistas franceses, españoles, alemanes y laboristas británicos han perdido un espacio que han invadido con agresión lo partidarios “verdes”, quienes se consideran la última línea de defensa ambiental.
En Venezuela no hay definiciones. El ambiente es, como en la mayoría de los paises en desarrollo o tercermundistas, una incidencia casi folclórica, confinada a universidades, centros académicos u organizaciones nogubernamentales, muy lejos de las prioridades de los casi siempre fallidos programas de desarrollo estatal que en el proceso depredan la naturaleza sin compensación alguna.
La crónica del periodista Alonso Zambrano en El Nacional del pasado 17 de octubre, a propósito de un nuevo programa de desarrollo, esta vez el Puerto América, llama la atención. “Detener y controlar el deterioro progresivo del lago de Maracaibo –considerado en este momento como "una gran masa de agua degradada en calidad"– no es una oferta nueva del poder”. Este cuerpo de agua dulce, y también salado, –relata Zambrano– seguramente llegará al nuevo siglo con igual o más carga de contaminación. Los que han seguido de cerca este proceso indican que no se prevén soluciones de fondo y lo poco realizado hasta ahora –sistema de tratamiento de aguas negras instalado con demora y recursos financieros intermitentes– no representa la salida definitiva del problema de degradación”.
“A pesar de que aún no se conocen los resultados oficiales –continúa Zambrano- de los eventos más letales para el lago, como los derrames petroleros y de otras sustancias químicas –hace 3 años el tanquero Nissos Amorgos vertió 24 mil barriles de crudo en las inmediaciones del estuario–, se estima que la contaminación crónica de este cuerpo de agua ha venido en aumento”.
La vigilia estatal
Otro reportaje nos da cuenta de la negligencia de cuestiones ambientales. Esta vez es Claudia Delgado B., del mismo diario, quien no ofrece otro relato sobre el cual a nadie le queda la menor duda cómo terminará. “La apertura petrolera en el delta del Orinoco ha generado problemas ambientales en esta zona de alta fragilidad ecológica, específicamente en lo relativo al inadecuado manejo de residuos petroleros por parte de la empresa Deltalog, en La Ladera. Por solicitud de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales del Senado, el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables obligará a esa compañía a ejecutar planes de recuperación y mitigación de los daños ocasionados. Asimismo, exigirá a las autoridades competentes en materia penal medidas cautelares severas”.
Crimen y castigo
La dilatada experiencia del capitalismo contra la codicia de corporaciones depredadoras del ambiente se centra en castigar donde más duele, sus ingresos. Mientras las instituciones venezolanas no hagan lo propio las violaciones quedarán reducidas a leyes y seminarios donde participen los oficiantes de buenas intenciones: Ministerio del Ambiente, Inparques, ULA, USB, UCV, Tierra Viva, Asociación para el Desarrollo Sostenible (Adeese), Invedepro, etc.
Hace unos años un gran jurado encontró culpable a Exxon del derrame en Alaska del tanquero Valdez y las indemnizaciones civiles y penales alcazaron la cifra sin precedentes de $5.000 millones y $1.200 millones adicionales como contribución a desarrollos ecológicos en diferentes partes de EEUU de los cuales $300.000 le correspondieron a la ciudad de NY. La alcaldía los invirtió en nuevas especies vegetales en Central Park.
Los delincuentes
En esta década poderosas corporaciones han sido presas de los implacables reguladores como EPA (Agencia de Protección Ambiental) y la División Criminal del Ambiente del Departamento de Justicia. Los registros dan cuenta de los violadores y sus penalidades:
Exxon Corporation y Exxon Shipping (reincidente): multa $125 millones, 18 de marzo de 1991 multa en conexión con el mismo derrame del Valdez; Louisiana-PacificCorporation multa $37 millones, 8 de junio de 1998; Summitville Consolidated Mining Co. Inc., multa $20 millones, 20 de mayo de 1996; Rockwell International Corporation, multa $18,5 millones, 30 de marzo de 1992; Unocal Corporation, multa $1,5 millones, 21 de marzo de 1992; Royal Caribbean Cruises Ltd., multa $18.5 millones, 26 de julio de 1992;
Iroquois Pipeline Operating Company, multa $15 millones, 3 de junio de 1996; Colonial Pipeline Company, multa $18,5 millones, 28 de Julio de 1999; Eklof Marine Corporation, multa $7 millones, 29 de septiembre de 1996; Chevron, multa $6,5 millones, 1 de Junio de 1992; Dexter Corporation, multa $4 millones, 14 de septiembre 1992; Aluminum Company Of America (ALCOA), multa $3,75 millones, 22 de julio de 1991; United States Sugar Corporation, multa $3.75 millones, 9 de diciembre de 1996; Saybolt, Inc., multa $3,4 millones, 17 de Agosto de 1998; Bristol-Myers Squibb, multa $3 millones, 4 de mayo de 1992; Chemical Waste Management Inc., multa $3 millones, 19 de octubre de 1992; Ketchikan Pulp Company, multa $3 millones, 3 de abril de 1995; United Technologies Corporation, multa $3 millones, 17 de Mayo de 1991; Warner-Lambert Inc., multa $3 millones, 29 de septiembre de 1997.
Siguen muchas más, entre esas la propia Citgo, subsidiria de Pdvsa América, pero son sólo la punta del iceberg de las firmas depredadoras que han sido penalizadas. Como se observará muchas pertenecen a la industria petrolera y de hidrocarburos, dos de las más contaminantes industrias del mundo.
Siendo Venezuela un país dominado por estas dos industrias y de una estructura institucional débil, la pregunta que nos asalta es, ¿cuánto es el pasivo ambiental de toda esta actividad petrolera y minera en nuestro país? ¿Cuántas han pagado el delito ambiental? No lo sabemos y estamos seguros de que nadie lo sabe. Pero mientras hacemos del “capitalismo salvaje” un cliché, los ejecutivos de estas corporaciones saben bien dónde está el “paraíso del capitalismo”. Allí el delito ambiental es impune. |