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Acción Ecológica alerta sobre la
Conferencia de Naciones Unidas Río+20
Hace veinte años, la Cumbre de la
Tierra consolidó el concepto de “desarrollo sustentable” para
salvar al capitalismo en medio de las crisis sociales y ambientales
que él mismo había provocado. Con Rio92 se quiso mantener el
crecimiento económico, y salvaguardar la producción en masa y el
sobre-consumo con el diseño de nuevas políticas ambientales a nivel
global. Desde entonces no solo que el “desarrollo sustentable”,
acompañado de políticas neoliberales, agravó los problemas
socioambientales, sino que se pretende nuevamente utilizar el tema
ambiental como herramienta para que el capitalismo enfrente la crisis
en la que se encuentra inmerso.
Se está diseñando una “economía
verde” (1), nuevo brazo neoliberal que se convertirá en el eje de
las políticas socioeconómicas, ambientales, a nivel nacional e
internacional, que supondrán nuevos planes de ajuste estructural
para asegurar que esto sea posible.
La economía verde necesita de la
extrema mercantilización de la naturaleza, entregar mayor poder a
las corporaciones y al sistema financiero. De hecho, éste último
acaba de presentar su Declaración (promovida por el PNUMA) en la que
descaradamente dice demostrar su compromiso con Río+20 mediante el
desarrollo de nuevos productos y servicios financieros en los que se
integra a la naturaleza bajo la categoría de un denigrante “capital
natural” (2).
Río+20 tendrá 7 temas críticos para
enrumbar las negociaciones hacia una economía verde (3):
Los empleos verdes, con los que se
pretende distraer de la grave recesión económica de los países
industrializados. Se habla de millones de empleos en una agricultura,
industria o servicios que supuestamente preservan o restauran la
calidad ambiental, a partir de manejar al antojo términos como la
“inclusión social” para vender la economía verde en los
sectores de trabajadores afectados por el modelo de producción
imperante.
El tema de la energía es también
central en la agenda de Río+20. La Asamblea General de Naciones
Unidas declaró al año 2012 como el Año de la Energía para Todos
(4). Sin embargo, la energía a la que se hace referencia está
alejada del principio de la soberanía energética. Se trata de
energía “eficiente, moderna y renovable”, basada en más
hidroenergía, agrocombustibles, expansión de paneles y granjas
eólicas, sin mencionar siquiera la necesidad de extraer menos
combustibles fósiles o sobre los impactos de estos proyectos
energéticos a gran escala sobre los derechos de los pueblos y la
naturaleza.
El problema de las ciudades es abordado
en relación con los Objetivos del Milenio y la Agenda 21, con una
serie de compromisos acerca del acceso a saneamiento, agua potable,
etc. Sin embargo, en los documentos oficiales referidos a este tema,
por ejemplo, no se hace ningún análisis sobre la urbanización
forzada debido al vaciamiento del campo ni a los programas de ajuste
que buscan privatizar los servicios públicos.
El tema de la alimentación -y la
agricultura- es prioritario para la cumbre de Río. No solamente por
la inclusión de los suelos en el mercado del carbono, sino porque el
hambre constituye un buen negocio para las empresas agroindustriales
y de semillas.
La “economía azul”, tiene el claro
matiz de vincular el derecho al agua, y las fuentes de agua dulce,
con el capitalismo verde. Por este motivo el agua es un asunto
crucial en las negociaciones de Río+20. Adicionalmente, los océanos
son el nuevo botín de la economía de los ecosistemas y la
biodiversidad. El “carbono azul” (5) es la nueva frontera de los
negocios del cambio climático.
Como si fuera poco, las crisis
humanitarias -debidas a los desastres que en su mayor parte son
provocados- se abordan desde el concepto de lo que se denomina la
resiliencia. Esto implica que las poblaciones más vulnerables a los
desastres, sin ser las responsables de los problemas, deben
simplemente adaptarse a los cambios.
Hasta junio de este año se habrán
fraguado el escenario y los instrumentos necesarios para esta nueva
fase del capitalismo, de manera que en la Cumbre de Río todo quede
avalado por los gobiernos y las Naciones Unidas.
Un paso previo es la negociación del
texto “El futuro que nosotros queremos – Borrador Cero del
documento de Río+20” (6). En él se afianzan los principios
neoliberales del crecimiento como meta, el mercado como gestor de la
sustentabilidad, la adjudicación de precios sobre todo lo
inimaginable, mayor privatización de los bienes comunes, como los
océanos y los bosques, y la necesidad de planes de ajuste
estructural ambiental. El “borrador del Documento Cero” acaba con
el principio clave de las responsabilidades comunes pero
diferenciadas y refuerza el voluntarismo, convirtiendo a las
corporaciones en líderes de la sustentabilidad y entregando el
destino del planeta a las instituciones financieras internacionales.
Otro paso constituye la reunión que se
llevará a cabo en Quito en marzo sobre financiamiento para la
biodiversidad convocada por la Convención de Diversidad Biológica y
los gobiernos de Japón, India, Noruega, Suecia y Ecuador. Se han
levantando voces de rechazo a esta reunión pues ahonda la
mercantilización de la biodiversidad (7).
Sin embargo de este escenario
perversamente instituido, se presenta la oportunidad de los pueblos
para organizarse frente al capitalismo verde. En Rio de Janeiro
también se llevará a cabo la “Cumbre de los Pueblos por la
Justicia Social y Ambiental, contra la Mercantilización de la Vida y
la Naturaleza y en Defensa de los Bienes Comunes” (8). Se espera
que éste sea un momento de gran movilización en Brasil y el mundo
entero, que confronte este sistema de muerte que busca perpetuarse
con el aval de Naciones Unidas. En esta Cumbre de los Pueblos se
espera escuchar los testimonios, el análisis, hacer intercambios de
estrategias, construir solidaridad, articular luchas y acciones para
la movilización. El desafío es fortalecer las luchas presentes y
“convocar a nuevas acciones e iniciativas, generadoras de nuevas
plataformas de unidad”.
Tanto los grandes medios de
comunicación como las autoridades pretenderán ser “verdes”;
todo el mercado y la propaganda será bio, eco, sustentable. Tratarán
de convencernos de que los trabajos verdes nos sacarán de la
pobreza, de que el Ecuador es rico en servicios ambientales, o de que
Socio Bosque es algo bueno.
Acción Ecológica alerta que debemos
prepararnos para desmentir la retórica del ambientalismo de mercado
que se lanzará sobre nosotros como un nuevo engaño.
Más información:
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NOTAS:
1.UNCSD2012. Green economy in the
context of sustainable development and poverty eradication
http://www.uncsd2012.org/rio20/index.php?menu=62
2.UNEP finance initiative. NATURAL
CAPITAL DECLARATION.
http://www.naturalcapitaldeclaration.org/declaration.php
3.UNCSD2012.
http://www.un.org/en/sustainablefuture/index.shtml
4.UN Sustainable Energy for all. A
Framework for Action. Enero 2012.
http://www.sustainableenergyforall.org/images/SE_for_All_-_Framework_for_Action_FINAL.pdf
5.UNEP. The Role of Healthy Oceans in
Binding Carbon http://www.grida.no/publications/rr/blue-carbon/
6.UNCSD2012. The Future We Want - Zero
draft of the outcome document.
http://www.uncsd2012.org/rio20/content/documents/370The%20Future%20We%20Want%2010Jan%20clean%20_no%20brackets.pdf
7.http://www.accionecologica.org/component/content/article/294-editoriales/1537--carta-abierta-a-la-secretaria-de-la-convencion-de-diversidad-biologica-y-a-los-gobiernos-de-japon-india-noruega-suecia-y-ecuador
8.Llamado a construcción y
movilización de la Asamblea de los Pueblos en la Rio+20.
www.accionecologica.org
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