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LOS DEUDORES
Son los países industrializados, en su mayoría del Norte, quienes tienen inmensas deudas sociales-ecológicas, económicas, históricas y actuales, con los pueblos y países del Sur; pero los hasta ahora llamados acreedores, incluyendo a las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) -como el FMI, el Banco Mundial o el BID o los gobiernos del Norte-, no han escatimado estrategias para cobrar lo que dicen que les debemos y han utilizado a la deuda como herramienta de extorsión y dominación económica y política.
Estas instituciones siguen adelante con sus políticas de sometimiento de nuestros países a las leyes de los mercados, acuerdos comerciales, las políticas de ajustes, a las privatizaciones, a imponernos inversiones para el saqueo de recursos, es decir chantajes múltiples. Sin embargo en realidad con estas acciones la banca multilateral, los gobiernos del Norte y las corporaciones transnacionales están causando impactos sociales, ambientales, económicos y culturales; son delitos que deben ser juzgados y sentenciados pues se han convertido en deudores de una inmensa deuda social-ecológica con el Sur.
La acumulación de riqueza en el Norte y el nivel de vida de los ciudadanos del Norte históricamente se ha sostenido por este saqueo de los recursos y personas del Sur. En esta medida necesitan que se mantenga y proteja el flujo de recursos financieros y naturales y no sacrificar en nada su nivel de vida y bienestar.
LOS ACREEDORES
Ante esta realidad, el asumirnos los Pueblos del Sur acreedores de las deudas histórica, social y ecológica, es adquirir una posición de dignidad. El reconocernos como acreedores nos da un posición de poder y fuerza para impulsar nuestras luchas y demandas, y así logar la reparación los daños y evitar que aumente la destrucción de nuestra tierra. Nos permite exigir la anulación inmediata e incondicional de las deudas ilegítimas que nos reclaman, y luchar contra la impunidad y la violación de los derechos humanos.
Significa cambiar totalmente las relaciones internacionales y nos permite internamente avanzar hacia el respeto, la defensa y fomento de sociedades ecológicamente sustentables.
Llamamos a los diferentes movimientos populares y organizaciones sociales a sumarse a la lucha por el inmediato e incondicional repudio y anulación de la Deuda Externa y a reconocer la existencia de las deudas histórica, social y ecológica y a pedir que estas sean resarcidas.
Debemos fortalecer a la Alianza de Pueblos del Sur Acreedores de las deudas histórica, social y ecológica. Nuestros pueblos deben alentar a sus gobiernos a consolidar un Club de Países Acreedores de estas deudas.
¡ No debemos nada, nos deben la deuda ecológica !
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