ASAMBLEA INTER-REDES:
PROYECTOS DE ENERGÍA
COMO CAUSA DE CRIMINALIZACIÓN Y DEUDA ECOLÓGICA
- UNA AGENDA POST-COPENHAGUE -
DECLARACIÓN DE QUITO
RESISTENCIA, BUEN VIVIR, BUEN CONVIVIR
Entre el 8 y 11 de octubre de 2009, en la ciudad de Quito, nos reunimos
mujeres y hombres de diversas organizaciones y redes para escuchar,
conversar y debatir acerca de la estrecha relación que hay entre los
proyectos de energía, la deuda externa y ecológica, el cambio
climático, el despojo de los territorios, la represión y la resistencia.
Durante estos días compartimos soluciones reales frente a las crisis,
pusimos en la mesa opciones y alternativas que permiten alcanzar el
buen vivir y el buen convivir.
Ratificamos que el capitalismo no hubiese podido existir sin el saqueo
y explotación de nuestra tierra, particularmente combustibles fósiles:
carbón, petróleo o gas.
También observamos que en países de América Latina, así como en otras
regiones, los Estados nacionales, en el contexto actual, asumen un
creciente papel de planificadores y gerentes del modelo, con similares
características de extracción y explotación de nuestra tierra, que las
que han tenido las transnacionales.
En este nuevo escenario, el Estado asumió un protagonismo para
reproducir y profundizar el mismo sistema económico capitalista. Se
aplican programas de ajuste distintos, ya no solo para la inserción a
los mercados mundiales, sino para enfrentar la inseguridad energética
del Norte y garantizar la nueva acumulación debida al cambio climático.
Para esto se crea el mercado de carbono y sus programas que significan
un traslado de la crisis climática sobre los hombros de las comunidades
en el Sur. Al igual que los planes de adaptación, todas las iniciativas
propuestas desde la lógica de este modelo de mercado, para mitigar el
cambio climático, tendrán como consecuencia nuevas formas de
dominación, endeudamiento e incremento de la deuda ecológica acumulada
que se debe a los pueblos del Sur y a la naturaleza.
Así, las empresas estatales, tales como PETROBRAS o PDVSA, están
estructurando alianzas que les permite expandir sus intereses sobre las
últimas fronteras, afectando territorios de comunidades tradicionales
que han preservado y protegido estos santuarios naturales.
En ese marco, y a pesar de algunos avances en el fortalecimiento de los
derechos colectivos, ambientales o el reconocimiento de la Naturaleza
como sujeto de derechos - como en el caso del Ecuador-, se están
construyendo nuevas estructuras jurídicas que permiten la aplicación de
políticas desarrollistas y extractivistas que destruyen la naturaleza y
con ella, las culturas.
Es evidente que no se están dando los cambios necesarios para una
transformación profunda del modelo. Estos cambios deben posicionar a la
justicia ambiental que implica justicia para los pueblos y justicia
para la naturaleza, significa además incorporar las demandas, reconocer
y proteger los derechos de los pueblos indígenas, comunidades
tradicionales o poblaciones locales.
En este escenario, cualquier crítica, oposición o reclamo es censurado
y estigmatizado. Se está enjuiciando a los pueblos, y reprimiendo las
formas de vivir que ofrecen alternativas reales a este sistema. Se
militarizan territorios, o contratan ejércitos privados y de seguridad
con estos fines. Están criminalizando el buen vivir.
Por otro lado, en los últimos años, ante a los discursos
antineoliberales o antimperialistas o el reforzamiento de propuestas de
integración Sur-Sur, muchos movimientos políticos y sociales de la
región se están conformando y desmovilizando.
Inclusive, por desconocimiento o pragmatismo, algunos sectores de
izquierda no reconocen los peligros que representa, este desarrollismo,
el capitalismo verde o el ambientalismo de mercado. Con su alineación o
repliegue permiten la recomposición de los sectores de poder y el
re-encauche de un capitalismo en crisis.
La extracción de petróleo, y otros combustibles fósiles, son un
impedimento para iniciar cualquier camino diferente. Por eso desde
varios lugares del mundo ya se están levantando las voces de oposición
al modelo y a nuevos proyectos de extracción de hidrocarburos. Así
están logrando salvaguardar los ciclos naturales y la supervivencia de
la vida sobre el planeta.
Estas propuestas, valientes, osadas y coherentes, protegen los
territorios y los derechos y además enfrentan el cambio climático. Esta
es la verdadera justicia climática!
La resistencia de los pueblos en el Sur son un aporte a la humanidad
porque claman seguir viviendo en armonía con la tierra, protegen la
salud y el agua. Son el presente y el futuro de la tierra.
NOS COMPROMETEMOS A:
1.denunciar contundentemente las nuevas operaciones hidrocarburíferas y
de carbón (tanto de transnacionales como de empresas nacionales);
oponernos a los gigantescos proyectos como el de Pre-sal en Brasil;
apoyar las campañas a nivel nacional de dejar los hidrocarburos en el
subsuelo, luchar por una Amazonía sin Petróleo.
2.exigir el no pago de las deudas ilegítimas que han generado deuda
social y ecológica y denunciar los nuevos endeudamientos que las
incrementaran.
3.trabajar por el reconocimiento y demandas de la deuda ecológica
producida por los proyectos de extracción minera, petrolera y otras, y
del cambio climático.
4.rechazar los proyectos propios de capitalismo verde, como el mercado
de carbono, los mecanismos REDD, los agrocombustibles, la venta de
servicios ambientales, y en este sentido la tergiversación del reclamos
de la deuda ecológica y de la justicia climática.
5.oponernos a los nuevos proyectos mineros que atentan los derechos de
los pueblos en la región.
6.fortalecer nuestro trabajo en apoyo a la defensa de los territorios,
los derechos de los pueblos y de la naturaleza.
7.denunciar la militarización de América Latina, el Caribe y otras
regiones del Sur y la creciente represión de los pueblos que resisten
en defensa de la naturaleza.
8.movilizarnos en apoyo a los procesos de resistencia al modelo
capitalista, y exigir el respeto al derecho a la resistencia.
9.sostener estos procesos de defensa, construcción y transformación
necesarios para garantizar el buen vivir, inspirando por los pueblos
indígenas, campesinos, pescadores y negros, para un presente y un
futuro de verdadera transformación.
¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO...?
El mejor aliado del pueblo es el propio pueblo.
¡Hay que ponerle corazón a todas las luchas!
Quito, Ecuador, octubre 12, 2009
Alianza de Pueblos del Sur Acreedores de Deuda Ecológica - APSADE
Alianza para una Economía Responsable, Plural y Solidaria – ALOE
FASE, Brasil
FERN (UK)
Jubileo Sur-Américas
Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina- OCMAL
Oilwatch
Rede Brasileira de Justica Ambiental
Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos LATINDADD
Red por una América Latina Libre de Transgénicos-RALLT
Wold Council of Churces- WCC
World Rainforest Movement -WRM
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