Viernes, 10 de Julio de 2009 10:04
BOLETIN HEMERA
Por: Mario Pérez Rincón (Profesor Universidad del Valle)/Paula Alvarez
Roa (Investigadora Grupo Semillas)
El documento es un resumen de un
estudio realizado por la Universidad del Valle y el grupo Semillas.
Este análisis sobre los problemas sociales y ambientales relacionados
con las asociativas de trabajo de la industria de caña de azúcar fue
enviado al Congreso de EE.UU. Un número significativo de trabajadores
de este sector son afrodescendientes.
Deuda social y ambiental del
negocio cañicultor en Colombia: Responsabilidad social empresarial y
subsidios implícitos en la industria cañera. análisis en el contexto
del conflicto corteros-empresarios.
La industria de la caña de azúcar en el
Valle del Cauca data del siglo XIX. Desde entonces el cultivo se
expandió por todo el departamento. Entre 1920 y 1930 se crean los
primeros ingenios: la Central Azucarera del Valle (hoy conocida como el
Ingenio Providencia), los ingenios Riopaila, Mayagüez, Bengala,
Parodias, La industria, y María Luisa. En los años 40 aparecen San
Carlos, Pichichi, Oriente, Papayal, La Esperanza, El Arado, Castilla,
El Porvenir, Meléndez y San Fernando. Desde comienzos del Siglo XX se
agruparon varias haciendas en "fami-empresas", con una creciente
utilización de peones, muchos de los cuales habían sido captados desde
que se abolió la esclavitud. La producción se caracterizaba por el
arrendamiento pagado con trabajo servil, que les permitía a los
hacendados, a la vez, obtener caña y trabajo para molerla.
En 1977, doce ingenios pertenecían a 4
familias. Tenían control del 76,3% del mercado azucarero: Caicedo
(30%), Eder (24%), Cabal (17,8%) y Garcés (4,5%) . El crecimiento de
los ingenios se construyó con base a la explotación laboral, hasta
convertirse hoy en día en una de las principales industrias del país,
con más de 100 empresas relacionadas, consolidando un gran conglomerado
(clúster) en la región, que produce y vende en la actualidad una gran
variedad de productos y servicios compuesto por cerca de 1200
proveedores de caña de azúcar, 13 ingenios, más de 40 empresas
procesadoras de alimentos, bebidas y licores; dos co-generadoras de
energía eléctrica; un procesador de papel, tres industrias
sucroquímicas, más de 50 grandes proveedores especializados y 100
empresas asociativas de trabajo - que han constituido la columna
vertebral del desarrollo económico y social del departamento del Valle
del Cauca-. Todo este complejo industrial le ha conferido al sector un
gran poder político que se traduce en una elevada injerencia sobre las
autoridades no sólo departamentales, sino del nivel nacional, que se ha
acrecentado con la producción de etanol, al mejorar su posición
estratégica en la economía del país.
Hoy en día el Grupo Económico Ardila
Lülle es propietario del ingenio del Cauca Incauca, tiene el 52% de
Providencia y por lo menos el 35% del ingenio Risaralda, principales
ingenios en la producción de etanol. Estos 3 ingenios producen el 65%
del etanol colombiano a partir de azúcar, en tanto que Manuelita
produce el 20% y Mayagüez el 15%.
La agroindustria de la caña de azúcar
ha recibido inmensos estímulos del gobierno nacional para la producción
del agrocombustible, asegurando el mercado interno con base en
subsidios y exención de impuestos. El millón 50 mil litros que producen
diariamente, encuentra una demanda fija, puesto que en el país existe
la obligatoriedad de la mezcla de gasolina con etanol en un 10%. Y
recientemente salió el Decreto 1135 de 2009, en donde señala que para
el 1 de enero del 2012 los automóviles nuevos tendrán una mezcla del
85% de etanol.
Haciendo una revisión de la evolución
económica del negocio azucarero en Colombia en los últimos años, en
términos de producción azucarera esta pasó de 1.2 a 2.3 millones de
toneladas entre 1980 y 2007, parte de este despegue azucarero se
explica por la dinámica exportadora que se incrementó de 280 mil
toneladas de azúcar y derivados en 1980 a 1.2 millones en 2005, para
luego descender a 716 mil toneladas en 2007 por el desplazamiento del
cultivo de caña hacia la producción de etanol. El nuevo negocio de
agrocombustible, apoyado en las políticas gubernamentales, ha crecido
en su producción desde su inicio en 2005 al pasar de 29 millones de
litros a 275 millones en 2007.
Los resultados exitosos del sector
cañero se observan en la figura 1 en donde la producción total del
sub-sector pasó de 1.9 billones de pesos corrientes a $2.85 billones
entre 2002 y 2006, obteniendo un crecimiento promedio anual para el
período de 9.9%. A este comportamiento contribuyo en forma importante
la productividad de los 6.399 trabajadores, al pasar el producto
promedio por empleado de $287 millones en 2002 a $446 millones en 2006,
obteniendo un crecimiento promedio anual del 11%. Sin embargo este
significativo aporte no fue reconocido en sus remuneraciones laborales
incluyendo la seguridad social, las cuales crecieron durante el período
en sólo 3.4% promedio anual, cifra inferior a la dinámica de la
inflación que lo hizo en 5.7%, lo cual significo una pérdida real de
los salarios de los trabajadores del sector cañero en esos años.
Ello hizo que la participación de los
salarios y las prestaciones en el conjunto del producto de la industria
azucarera se redujera en forma importante al pasar de 8.8% en 2002 a
6.9% en 2006. Descargue el artículo completo: Deuda
social y ambiental del negocio cañicultor en Colombia
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