Bancos
locales e inversores institucionales del exterior acordaron con la
Secretaría de Finanzas entregar Préstamos Garantizados y Boden 2012 a
cambio de nuevos bonos. La operación total en el mercado doméstico
sumaría unos 6000 millones de dólares.
El
Gobierno ya tiene preparado el primer anuncio relevante en materia
económica del 2009. La Secretaría de Finanzas ya ha cerrado con un
grupo de bancos locales el canje del 40 por ciento de los préstamos
garantizados (PG) emitidos en 2001. Así podrá postergar pagos de deuda
pública por un total de 5600 millones de dólares, que vencen entre 2009
y 2011. De ese total, 2800 millones de dólares tenían fecha de este
año. En el Poder Ejecutivo consideran que la operación despejará las
dudas sobre los compromisos de deuda por 19.800 millones de 2009. Los
bancos que ya aceptaron sumarse a esa operación son el Galicia, el
BBVA-Francés, el Ciudad, el Río-Santander y el Macro. A cambio de la
entrega de los PG, las entidades financieras podrán elegir un menú de
nuevos bonos nominados en pesos y con vencimiento entre el 2014 y el
2016. La tasa pactada es la Badlar –el promedio del interés que pagan
los bancos por depósitos de más de un millón de pesos– menos dos
puntos. Esa renta hoy es de aproximadamente el 15 por ciento anual.
Según fuentes del Gobierno, en los próximos días se cerraría otro canje
de PG y Boden 2012 con un grupo de inversores institucionales
extranjeros por otros 2000 millones de dólares. En este caso se
canjearán por bonos Descount con vencimiento en el 2033. La tasa de
esta última transacción aún se está negociando.
Aunque el
Gobierno tiene armado el plan financiero para cancelar el total de
capital e intereses que vencen en 2009, sin contar con este canje, esa
operación despeja algunas dudas que dejaba el armado del programa que
elaboró Economía. En las estimaciones preliminares se contempla un
superávit primario del 3,27 por ciento del PBI: aproximadamente 9000
millones de dólares. Esa es la base del plan financiero del Gobierno.
Pero para alcanzar ese saldo positivo la economía debería crecer un 4
por ciento este año. Por eso la importancia de comenzar a reducir el
monto de los vencimientos del año, postergando pagos para un lustro más
adelante.
En total, en el mercado existen 14 mil millones
de dólares de PG y 8 mil millones de Boden 2012. En octubre se había
planteado la posibilidad de canjear esos pasivos. Con la hecatombe
financiera internacional se comenzó a trabajar con un esquema menos
ambicioso. En Economía ya no hablan de recibir dólares junto al canje
como se planteaba hace dos meses. El actual esquema de la operación fue
armado según las necesidades de los bancos, además de aliviar el manejo
de pasivos por parte de la Secretaria de Finanzas. "Es un menú de bonos
hecho a la medida de la banca local", explicó una fuente del Palacio de
Hacienda a Página/12. También en el caso de los inversores
internacionales se dejó de lado la exigencia de la compra de un nuevo
bono como condición para realizar el canje. De todas maneras, aunque la
oferta nacional es más beneficiosa para los acreedores, en un contexto
complicado como el actual, en la cartera económica consideran como un
éxito llegar a canjear más del 50 por ciento de los PG y un 25 por
ciento de los Boden 2012.
La estrategia de comenzar con el
cambio de los PG tiene que ver con que ese pasivo no cotiza en los
mercados. Es decir, no se puede hacer líquido hasta su vencimiento.
Como para la mayoría de los inversores la liquidez es prioridad, se les
ofrece cambiar estos préstamos por bonos que cotizarán en el mercado
desde el primer día y podrán obtener fondos por su venta. Los bancos
locales tienen una mayor predisposición a aceptar el canje, también por
cuestiones políticas de buena convivencia con el Gobierno en un año que
se presenta complejo en materia financiera.
Los PG fueron
entregados en su mayor parte a la banca local, a finales de 2001, en
canje por bonos del Tesoro y por los Globales. Luego estos préstamos
fueron pesificados e indexados por el CER. El problema para los bancos
es que se quedaron con una parte importante de sus activos en bonos que
no podían vender en el mercado. Además ajustados por un índice
(CER–inflación) que quedó dañado por la intervención del Gobierno en el
Indec. Este año vencen 3900 millones de dólares de esos papeles de
deuda. El acuerdo con la banca local es por 2800 millones de dólares de
PG 2009 y otra cantidad similar que vence en 2010 y 2011. A cambio
recibirán nuevos bonos con vencimiento de 5 a 7 años. La tasa será del
15 por ciento, una renta que puede parecer baja en este contexto
internacional y comparado con el riesgo país de Argentina. Pero que es
una tasa más alta que la que pagó el país en los últimos seis años, con
excepción de la última colocación realizada con Venezuela.
En
la negociación con los inversores extranjeros, la Secretaría de
Finanzas apuntó a las instituciones que están más necesitadas de
liquidez, como bancos de inversión, fondos de pensión y compañías de
seguros. "Los ejecutivos de esas entidades están en la semana a semana;
todos los viernes hacen sus cuentas y salen a buscar el dinero fresco
que necesitan. Los PG no les sirven, por eso prefieren un bono que
cotice en el mercado", explicó un colaborador del ministro de Economía,
Carlos Fernández, a este diario. "Además –agregó– saben que el
escenario de deuda para el largo plazo de la Argentina es muy relajado,
por eso aceptan un bono para el 2033."
Aunque en la
Secretaría de Finanzas aseguran que pueden cancelar los pasivos del
2009 sin ningún tipo de renegociación, también se está trabajando con
el Banco Mundial y el BID. En este caso la estrategia fue solicitar
préstamos para el Ministerio de Salud y el de Desarrollo Social. De
esta manera se libera un saldo del presupuesto para pagar deuda. Se
estima que se pueden conseguir entre 1000 y 1500 millones de dólares
adicionales de esos organismos multilaterales.
"El canje
será la señal que esperan los inversores para volver a comprar deuda
argentina en el mercado. Con esto bajará el riesgo país y luego la tasa
de interés", señaló optimista un funcionario de primera línea de la
cartera económica. Según afirman en Economía, el año más difícil en el
horizonte de vencimiento de la deuda es el 2009, en el cual vencen
19.800 millones de dólares entre capital e intereses. En 2010 vencen
12.000 millones y en 2011, menos de 11.000 millones de dólares. Con
este canje bajarán aún más los pasivos a cancelar en los próximos dos
años. Además, más de la mitad de esa deuda está nominada en pesos y en
manos de la Anses y otros tenedores locales, inversores con los cuales
es más fácil negociar. Por esa razón en el Gobierno creen que el
anuncio del canje será una de las noticias más importantes en los
primeros meses del año.
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