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Petróleo y gas en África E-Mail
jueves, 01 de diciembre de 2005

Deuda ecológica tan grande como el cielo mismo

 

Nnimmo Bassey

Earth Rights Action – Nigeria

 

La historia del petróleo y gas en África es la historia de la explotación, devastación y un raro bribonaje.  Es una historia de contaminación, desplazamiento y pillaje.  Es una suma de ríos incendiados, bosques quemados y vidas cegadas.  Un pozo petrolero es una sentencia de muerte en su patio trasero.

Me encontraba esperando para la revisión de Inmigración del aeropuerto Internacional de Johannesburgo a finales de agosto del 2001 cuando de pronto me di cuenta de que estaba de pie detrás de dos trabajadores estadounidenses de la industria petrolera con base en Nigeria.  Eran muy locuaces.  Dos líneas de su emocionada charla capturaron mi atención:

 

-         “Sólo imagínate,” decía uno, “cómo el crudo siempre se encuentra en lugares olvidados por Dios.”

-          “No,” replicaba el compañero, “es la explotación de petróleo lo que vuelve esos lugares en olvidados por Dios.”

 

Esta breve interacción ubica claramente el pilar básico de la deuda ecológica.  Cada acción destructora contrae una deuda.  Es un asunto ético.  Es un asunto moral.  Tiene connotaciones culturales.  Es económico, político e incluso criminal.

 

GANANCIA: ¿PARA QUIÉN?

 

Si África estuviera desprovista de montañas, ríos y otros recursos naturales, los campos de petróleo y gas proveerían suficientes puntos en el mapa para capturar su atención.  Cada punto del mapa representando campos de petróleo o gas tiene una larga historia que contar.  Sus historias están profundamente relacionadas con las historias de las fronteras geográficas en las que se encuentran.  Estos puntos aparentan ser tan abstractos y no solamente aparecieron ahí: son las huellas de las corporaciones transnacionales petroleras (CTN) cuyos cordones umbilicales son alimentados por la sangre colonial.

 

Las ganancias por la explotación de petróleo y gas son ciertamente inmensas y crecientes.  El problema es que no se traducen en cambios positivos para las naciones africanas.  Las inmensas ganancias no son auditadas ni transparentadas, por parte de los gobiernos o de las CTN.  Sin embargo, la gente despojada debe asumir la pesada carga de las deudas impagables que supuestamente tenemos con el Banco Mundial y otras instituciones crediticias del Norte.

 

La industria extractiva generalmente mantiene un registro de generación de conflictos, severas violaciones a los derechos humanos, y un sustento de regímenes no democráticos, o por lo menos inestables.  No importa en qué parte del Sur operan éstas compañías o si consideramos petróleo crudo o diamantes[1].  Al reflexionar sobre la situación de Sierra Leona, por ejemplo, debemos pensar que usar un diamante en estos días puede significar lo mismo que llevar una extremidad de un niño en el dedo[2].

 

HACIA MAR ADENTRO

 

De manera predecible, la explotación de petróleo y gas offshore genera conflictos debido a la atrevida despreocupación sobre asuntos sociales.  La explotación offshore es atractiva para las empresas por varias razones:

 

  • Las reservas onshore se están secando después de casi cinco décadas de incesante explotación
  • Existen gigantes hallazgos offshore y se esperan monstruosas ganancias.
  • Las actividades de las CTN están alejadas de la vista inmediata de las comunidades locales.
  • Los deshechos tóxicos pueden ser echados en aguas profundas con menor resistencia o necesidad de exigibilidad ambiental.
  • Los impactos son más insidiosos pero no son fácilmente detectados.
  • Menos recursos son gastados en programas de buena vecindad.  Una vez mar afuera, las CTN asumen no tener vecinos.

 

El problema es que los efectos destructivos de estas actividades no se mantienen completamente offshore.  Se debe producir una legislación efectiva e incluso construir barreras físicas para bloquear los contaminantes que tienden a llegar a la costa sin importar las fronteras nacionales.

 

Otra amenaza de estas aventuras offshore es que las CTN entran para estar una larga estadía.  Esto significa la extensión de los actuales conflictos, explotación, destrucción, degradación y abuso ambiental y de derechos humanos.

 

NIGERIA

 

La industria petrolera en Nigeria es emblemática en cuanto a actividades petroleras entre los países del África sub-Sahariana.  Casos de degradación y violaciones de derechos humanos están bien documentados y conocidos.  Mencionemos algunos ejemplos.

 

El 14 de octubre del 2000 diez jóvenes de la comunidad Olugbobiri, Estado de Bayelsa, fueron asesinados por guardias militares cerca de una instalación petrolera de propiedad de AGIP en un ataque no provocado.  Luego de esta masacre, AGIP comisionó un estudio para el uso de personal militar en instalaciones petroleras.

 

El incidente en Olugbobiri ocurrió mientras jóvenes de la comunidad buscaban aclarar las especificaciones de un proyecto de carretera propuesto en el área.  Se argumentó que la compañía petrolera había alterado las especificaciones acordadas sin un procedimiento apropiado y sin discusión alguna con la gente local.

 

El 28 de mayo de 1998, jóvenes Ilaje fueron disparados, muertos o heridos en la plataforma Parabe de Chevron donde habían ido para acordar un diálogo sobre el impacto de la extracción de petróleo en su comunidad y sobre sus modos de subsistencia.

 

Casos abundan en los que ríos no son solo contaminados sino también incendiados en el intento de esconder evidencias de derrames de crudo.  Al ver un incendio en el Delta del Níger uno hace bien en no saltar a ningún río.  Puede ser el mismo río el que esté en llamas.

 

El negocio de petróleo y gas se da sobre terreno desigual.  El comercio con el Norte ha sido decididamente injusto.  El incidente involucrando a la Royal Niger Company (RNC) –el saqueo de Akassa en 1895- subraya este argumento.  El pueblo Akassa (del actual Estado de Bayelsa) era grande, con agricultura y floreciente comercio.  Inclusive comercializaban con áreas tan lejanas como Liverpool.  Para asegurar que tuvieran un monopolio comercial completo en Akassa, la RNC aseguró, por la fuerza de las armas, que el pueblo fuera retirado de lo que mejor sabía hacer.  El resultado fue una hambruna masiva, enfermedad y muerte[3].  El comercio era de aceite de palma.  Hoy aún existe un conflicto por recursos en la región y aún se trata de aceite, solo que ahora no es aceite de palma sino petróleo crudo.

 

Las CTN usan procesos judiciales para presentarse como ciudadanos corporativos cumplidores de leyes, mientras se aseguran no tener que aceptar decisiones judiciales en su contra[4].

 

  • Exploración / Prospección

 

Esta fase del negocio petrolero está marcada por actividades de sísmica que involucran el uso de dinamita y otros explosivos.  Estos son detonados en las entrañas de la tierra, sea a través de cuerpos de agua o por tierra seca.  Estos explosivos tienen impactos directos sobre los ecosistemas acuáticos del área, así como sobre la fauna.  Se sabe que las réplicas a veces cubren un radio tan grande como de 10 kilómetros.  Se ha conocido que las explosiones tienen impacto sobre los sistemas auditivos de aves marinas y mamíferos, afectando finalmente su habilidad de comunicarse y su procreación.  Otros efectos colaterales se notan en menores cantidades, sobre la alimentación, aumento de casos de hipertensión y desbalance endocrino[5].  El impacto final es sobre la provisión de peces de los que depende la economía local de la gente.

 

 ·         Explotación y Transporte

 

Derrames de crudo, explosiones de tubería y conflictos resultantes marcan las etapas de explotación y transporte.  Los oleoductos constantemente son afectados por el óxido y se rompen antes de que se hagan esfuerzos de repararlos.

 

Los derrames de petróleo nunca se limpian adecuadamente.  Casos puntuales pueden encontrarse en Ogoniland.  El pueblo Ogoni expulsó a Shell de sus comunidades en 1993, pero los derrames que ocurrieron mucho antes dan testimonio de la demoledora destrucción del paso de Shell por su tierra.

 

La limpieza por los derrames ha sido una de las demandas del pueblo Ogoni.  Una revisión reciente del agua subterránea en Botem Tai, efectuada por ERA, en Ogoni demostró una seria contaminación por hidrocarburos, metales pesados y diversas sustancias tóxicas.

 

Una remediación natural para volver al ambiente a su estado original puede tomar varias generaciones.  En muchos casos, los derrames son “limpiados” usando contratistas quienes no tienen las destrezas para tales acciones técnicas.  No es sorprendente que las cuadrillas de limpiadores incendien bosques enteros en el intento de borrar la evidencia de los derrames.  Los ejemplos abundan en las áreas de operaciones de AGIP y Shell Petroleum Development Company (SPDC). 

 

El bosque Aleibiri fue incendiado para esconder el derrame de crudo de SPDC luego de enormes e infructuosos esfuerzos por limpiarlo. El derrame de AGIP en Etiema, una comunidad cercana a Ogbolomabiri (centro de operaciones de Nembe West LGA Bayelsa State), se debió a sus tuberías construidas en 1972, las mismas que no han sido mejoradas o reemplazadas desde entonces.  La gente ha visto varios derrames pero ninguno como el del 13 de mayo del 2000[6].  Para el final del día el crudo se había dispersado hasta comunidades como Igbeta-Ewoama, Iwokiri, Agbakabiriyo, Sabatoro, Kemenini, etc.  AGIP contrató algunos jóvenes para limpiar el derrame usando bombas mecánicas defectuosas.  Una de las bombas generó una chispa que encendió el crudo y mató a por lo menos seis de entre ellos.

 

 

ANGOLA

 

Angola es un ejemplo de una nación endeudada que ha encontrado una maldición más que una bendición con sus riquezas.  Las actividades petroleras empezaron en los años 60.  A través del tiempo, las guerras civiles han destrozado esta nación y esto ha provocado un retroceso para cualquier esfuerzo nacional.  Es notable el ritmo de producción offshore, que siempre se ha mantenido alto, cuya mayor parte es fuera de la costa de Cabinda.

 

La guerra en Angola, como en muchos otros países de África, es por el control de los recursos.  Las operaciones offshore han significado una negación de la responsabilidad corporativa hacia los verdaderos dueños de los recursos y ha permitido asegurarse ganancias incontroladas.

 

Los combustibles fósiles representaron el 94.8 por ciento de las exportaciones nacionales.  La producción total anual de petróleo crudo en 1998 fue de 268 millones de barriles.  Los campos offshore tienen reservas probadas de hasta mil millones de barriles.  Entre las CTN que trabajan en Angola están ELF, ExxonMobil, BP.

 

 

SUDÁN

 

Sudán tiene la historia más corta de extracción petrolera pero por la guerra civil en las áreas petroleras, la destrucción puede compararse a la del delta del Níger.  “El sur de Sudán –donde está la mayor parte del petróleo- ha sido por mucho tiempo una zona de extracción de recursos más que de desarrollo.  De hecho, desde que resurgiera la guerra civil en las últimas dos décadas se ha retrocedido en términos de desarrollo y bienestar social”[7].  El método favorito del gobierno sudanés para mantener tranquilos los campos petroleros y oleoductos es “expulsar a los civiles de las áreas de operación de Talisman para crear una tierra desierta alrededor de los pozos…si no fuera por el desarrollo petrolero, el ejército no desplazaría civiles de estas áreas”[8].

 

El desplazamiento se efectúa mediante explosiones e incendiando las comunidades.  Este desplazamiento, junto con otras situaciones violentas, otorga a Sudán el honor de contribuir con uno de cada ocho refugiados y personas desplazadas en el mundo.  Más aún, muchas aldeas sufren de hambre extrema o son devastadas por incursiones militares hasta eliminarlas del mapa.  Existen informes que dicen que ayuda humanitaria era lanzada desde el aire y brevemente seguida de bombas.

 

Más de 40 años de guerra en Sudán pueden aparentar no tener relación con el petróleo ya que el petróleo sudanés solamente empezó a salir al mercado en 1999, pero mucho antes de que el primer pozo fuera explotado ya se hacían tratos y especuladores ya iban a los bancos con dinero que “vendría del petrolero”.

 

 

CAMERÚN

 

Camerún tiene un amplio rango de recursos naturales, incluyendo bauxita, polvo de estaño y piedra caliza.  Existe gas natural cerca de Douala, y depósitos offshore de petróleo son explotados.  Sin embargo, lo que ubicó a Camerún en el mapa mundial de la resistencia al petróleo, no fue el petróleo encontrado en esta nación sino el crudo de los campos petroleros del vecino Chad.  Un oleoducto de 1000 Km. corre desde el sur de Chad hasta la costa atlántica de Camerún.

 

El oleoducto recorre tierras bajas, bosques y algunos de los ríos utilizados por comunidades locales.  Estudios han demostrado que el consorcio que maneja esta tubería puede huir de la responsabilidad de los daños ambientales por las débiles legislaciones ambientales tanto de Chad como de Camerún[9].  Esta situación ha hecho que varios analistas crean que la presencia del Banco Mundial es crítica para el respeto de derechos básicos ambientales y humanos.

 

 

CONGO (Brazzaville)

 

Las reservas offshore de petróleo han sido explotadas desde 1975[10].  La operación offshore de Congo tiene una interesante infraestructura petroquímica hecha de concreto.  La plataforma de concreto N´Kossa para gas natural licuado (LNG) ha mantenido el récord de ser la mayor de este tipo jamás construida.  Esta gabarra mide 200 por 36 metros cuadrados y tiene 16 metros de profundidad.  Este monstruo de concreto pesa 110.000 toneladas.

 

Este es territorio de ELF, pisando los talones de la “conquista” colonial francesa.  ELF trabaja con BP, Shell y Statoil en el desarrollo de nuevos campos a 2 Km. de profundidad. El enfoque del diseño ha sido en función de plataformas de concreto multifuncionales que excaven y produzcan simultáneamente.

 

 

GUINEA ECUATORIAL

 

Mobil fue la primera petrolera transnacional en obtener licencia para hacer prospección en este país.  Hasta el hallazgo de petróleo, la agricultura era la principal fuente de subsistencia en Guinea Ecuatorial.  La economía rural se ha deteriorado bajo sucesivos y brutales regímenes, teniendo como resultado una reducción del crecimiento de este sector[11].

 

 

SUDÁFRICA

 

Las dificultades más preocupantes se relacionan con refinerías altamente contaminantes.  Los problemas de salud relacionados con éstas son retos constantes. Recientemente, las tuberías de petróleo de SAPREF, al sur de Durban, han estado derramando fugas de alarmantes proporciones.  En un reciente derrame, más de 71.000 litros de petróleo fueron recuperados del agua luego del derrame[12].

 

 

A MÁS HALLAZGOS, MÁS PREOCUPACIÓN[13].

 

1.      Tanzania – El gobierno de Zanzibar ha autorizado a una compañía canadiense, Antrim Resources, la prospección del campo offshore de Pemba e islas de Zanzibar.  Licencia otorgada desde 1997.

2.      Mozambique- Se planifica un gasoducto que conectaría Mozambique y Sudáfrica.

3.      En Uganda sigue la prospección.  La compañía australiana, Hardman, es aquí el actor clave.

4.      Mauritania con Hardman también como la mayor CTN

5.      República Democrática del Congo es una nueva meta petrolera.

6.      Malawi, con actividades en el lago.

 

 

RETOS DE SUBSISTENCIA

 

Mucho tiempo ha pasado desde que las comunidades se regocijaban ante el anuncio de hallazgos de petróleo en sus territorios.  Hoy reciben tales noticias con temor.  La experiencia anuncia abusos ambientales y violaciones a los derechos humanos de proporciones monumentales.  En la actualidad, en Nigeria existe más atención hacia los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) y su escrutinio.  Un caso puntual es la reacción de una comunidad local ante la presentación del EIA de ELF para su nuevo campo petrolero (Amenam Ikpono FDP, OML 99) en Nigeria.  Las principales preocupaciones son[14]:

 

1.      La ausencia de estudios de pesca.  El pueblo ve la pesca como un recurso estratégico de subsistencia para los habitantes de las áreas costeras del proyecto.

2.      No se hace referencia al camarón silvestre y a los sedimentos con estudios microbiológicos.

3.      Un inaceptable nivel de atención prestada a la vegetación costera y suelos; estos son vistos como el último punto de impacto, al ocurrir los derrames.

4.      Estudios de línea de base inadecuados así como un bajo nivel de investigación y diálogo participativo con los propietarios.

 

 

PETRÓLEO OFFSHORE - CONTRATOS OFFSHORE

 

Frecuentemente, los medios de comunicación reportan sobre los conflictos que se presentan por la ausencia de servicios sociales básicos en las comunidades en las que se explota gas o petróleo.  Sin embargo, existe otro nivel de conflictos que son igualmente importantes.  Estos tienen relación con quién gana los contratos petroleros.

 

Por ejemplo, el campo petrolero Bonga de Shell a 1000 metros de profundidad y a 120 kilómetros de la costa de Nigeria, fue descubierto en 1995 y con planes de inversión a ser alcanzadas en el 2000.  El campo, programado para empezar a extraer hidrocarburos en el 2003, tiene un yacimiento de crudo recuperable de 600 millones de barriles.

 

Legisladores federales están descontentos que los contratos petroleros hayan sido otorgados en su totalidad a compañías extranjeras[15].  Un vocero de Shell dijo recientemente que la compañía “no está preocupada por legisladores federales que amenazan con detener el trabajo en el principal hallazgo de Bonga, recompensa de cinco grandes contratos con firmas extranjeras... Hemos involucrado a un grupo de senadores y miembros de la Cámara de Representantes en un debate y ellos examinan los detalles.  No creo que tomarán una decisión que no esté en el mejor interés de Nigeria”.[16]

 

La controversia alrededor de estos contratos condujo a la Asamblea Nacional a delegar un cuerpo que investigue la concesión de contratos en la industria petrolera de Nigeria[17].  La actual posición de Shell es que las firmas nigerianas si tendrán una parte de los contratos durante las etapas de producción.

 

LA QUEMA DE GAS

 

La mayor parte de la gente de comunidades en Nigeria vive junto a mecheros de gas encendidos las 24 horas del día a temperaturas de 13-14.000º Celsius.  Esta quema de gas produce 35 millones de CO2 y 12 millones de toneladas de metano, más que ningún otro país en el mundo.  Esto convierte a la industria petrolera en Nigeria la mayor fuente de calentamiento global en el mundo[18].

 

Sufrir por la quema del gas ha sido el destino de los pueblos del Delta del Níger por aproximadamente 40 años.  Solamente en 1989, Nigeria quemó 617.000 millones de pies cúbicos de gas asociado, liberando 30 millones de toneladas de dióxido de carbono en el proceso[19].

 

El efecto de la quema de gas ha sido dramático: ruido continuo, lluvia ácida[20], retardo en la cosecha de cultivos, techos oxidados y enfermedades pulmonares.  Se les ha dicho a los nigerianos que las instalaciones o el Proyecto de Gasoducto de África Occidental reduciría en gran medida la quema de gas.  La manera en que esto se lograría no ha sido presentada al público.  Lo que es obvio es que el gas que se quema es gas asociado al petróleo, mientras que muchos de los nuevos proyectos gasíferos son de nuevos campos de gas y no se asocian con la producción petrolera[21].

 
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