|
Estimadas amigas y amigos:
El presidente boliviano Evo Morales envió una carta de respuesta de Bolivia a la UE en relación a la aprobación de la Directiva de Retorno de los migrantes que se aprobará el 18 de Junio próximo, criticando y llamando a la reflexión a la UE sobre las consecuencias de una norma de ese tipo que vulnera potencialmente los más elementales derechos de millones de migrantes, penaliza la migración, viola varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y refuerza el racismo y los ataque xenófobos.
En síntesis, afirma la carta, mientras se exige “seguridad jurídica para las empresas” se vulnera la seguridad jurídica de los migrantes. La carta también denuncia y analiza su significado en el contexto de las negociaciones con el bloque andino en el que la UE promueve un Acuerdo de Asociación comercial con diálogo político y cooperación mientras que por otro lado se asumen medidas ésta que penaliza a los migrantes y atenta contra los más elementales derechos humanos.
En uno de sus párrafos el Presidente hace un llamado a nombre de todas la regiones del mundo a las que pertenecen los migrantes en Europa a cambiar la Directiva Retorno:
"A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente y
regiones del mundo como el Maghreb y los países de Africa, hago un
llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los
pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe el
texto de la "directiva retorno". Tal cual la conocemos hoy, es una
directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar,
en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los
derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para
ambos continentes y que
repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y
ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer
Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América
latina. No pueden fallar hoy en sus “políticas de integración” como han
fracasado con su supuesta “misión civilizatoria” del tiempo de las
colonias. Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios,
compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en
particular nuestra solidaridad a todos los “clandestinos”.
A su vez, la Carta cuestiona las presiones de la UE para que los
andinos acepten un esquema de libre comercio, mientras que Bolivia ha
venido planteando que la UE debe tomar en cuenta los diferentes
enfoques económicos de la CAN y no buscar uniformizar la CAN detrás de
una posición de libre comercio. Debe respetar la Decisión de Tarija en
la que los países andinos acordaron respetar en esta negociación de
bloque a bloque las asimetrías y los enfoques de cada país.
Adjunto les hacemos llegar la mencionada carta.
Elizabeth Peredo, FUNDACION SOLON
a CONTINUACION LA CARTA DE EVO MORALES A PROPOSITO DE LA DIRECTIVA "RETORNO"
---------------------------------------------------------
Carta de Evo Morales
A propósito de la "directiva Retorno"
Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un
continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a
las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis
financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la
persecución a minorías étnicas.
Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada
"directiva retorno". El texto, validado el pasado 5 de junio por los
ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que
ser votado el 18 de junio en el Parlamento europeo. Siento que endurece
de manera
drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes
indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países
europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus
logros de integración.
A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los
Europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las
autoridades. Fueron siempre bienvenidos, y lo siguen siendo, en
nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la
miseria económica
europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a
explotar riquezas y a transferirlas a Europa, con un altísimo costo
para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro
Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar
masa monetaria
al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas,
los bienes y los derechos de
los migrantes europeos siempre fueron respetados. Hoy, la Unión Europea
es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es
consecuencia
de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades
públicas.
La
inmensa mayoría de los migrantes vienen a la UE para contribuir a esta
prosperidad, no para aprovecharse de ella.
Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a
la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los
Europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo,
a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus
generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y
la cohesión social.
Los
migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y
financieros de la UE.
Para nosotros, nuestros emigrantes representan la ayuda al desarrollo
que los Europeos no nos dan – ya que pocos países alcanzan realmente el
mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América
Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea
más
que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel
mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000
millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país,
Bolivia, recibió más del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de
dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.
Es
decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los Europeos
y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también
perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra
calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque
pobres, han invertido recursos humanos y financieros.
Lamentablemente, el proyecto de "directiva retorno" complica
terriblemente esta realidad.
Si
concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus
políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los
derechos fundamentales de las personas sean denegados
a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La "directiva
retorno" preve la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes
indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión – o "alejamiento",
según el término de la directiva.
¡18 meses ! ¡ Sin juicio ni justicia ! Tal como está hoy el proyecto de
texto de la directiva viola claramante los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y
9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
En particular el artículo 13 de la Declaración reza:
“1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio
de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.”
Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres
de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar
o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren
depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin
reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos
latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva
años trabajando e integrándose? ¿De qué lado está hoy el deber de
ingerencia humanitaria ? ¿Dónde está la “libertad de circular”, la
protección contra
encarcelamientos arbitrarios ?
Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la
Comunidad Andina de las Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de
firmar un "Acuerdo de Asociación" que incluye en su tercer pilar un
Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que
imponen los
Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea
para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio,
los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios
públicos. Además a título de la “protección jurídica” se nos presiona
por el
proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones
realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso
¿dónde está la “seguridad jurídica” para nuestras mujeres,
adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en
Europa?
Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas,
mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros
hermanos que trataron de circular libremente... Eso es negar los
fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos. Bajo estas
condiciones, de aprobarse esta "directiva retorno", estaríamos en la
imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión
Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos
europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los
Bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio
diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora,
justamente por esperar buenas señales de la UE.
El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen
importantes dificultades globales : el calentamiento global, la
contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos
energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en
todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los
migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos
problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna
realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son
culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de
desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra
las sociedades de los hombres.
A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del
continente y regiones del mundo como el Maghreb y los países de Africa,
hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de
los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe
el texto de la
"directiva retorno". Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la
vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos
meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que
permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y
que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica,
económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte
del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de
América latina. No pueden fallar hoy en sus “políticas de
integración” como han fracasado con su supuesta “misión civilizatoria”
del tiempo de las colonias.
Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios,
compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en
particular nuestra solidaridad a todos los “clandestinos”.
Evo Morales Ayma
Presidente de la República de Bolivia
|