¡NO SOMOS DEUDORES! ¡SOMOS ACREEDORES DE UNA DEUDA HISTÓRICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA!
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REGIONAL - Declaración de Bahía (Diciembre 2008) |
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jueves, 08 de enero de 2009 |
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Campaña Continental contra el ALCA
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Cumbre de los Pueblos del Sur
Salvador de Bahía, Brasil – 12 al 15 de diciembre de 2008
Declaración de Bahía
Representantes de organizaciones y movimientos sociales de América
Latina y el Caribe, reunidos a raíz de la histórica realización de cinco
cumbres simultáneas de presidentes de MERCOSUR, UNASUR, ALADI, del Grupo
de Rio y de América Latina y Caribe en Salvador, Bahía.
Asumiendo el rumbo que marcan los resultados de las Cumbres de los
Pueblos realizadas en Posadas 2008, Lima 2008, Santiago de Chile 2007,
Cochabamba 2006 y Mar del Plata 2005.
Reafirmando que los hombres y mujeres de América Latina y Caribe venimos
construyendo la integración desde los pueblos, avanzando en la disputa
por la profunda transformación del modelo productivo actual en una
perspectiva soberana, sustentable y justa.
Teniendo en cuenta los cambios que se están realizando en el escenario
mundial a raíz del desencadenamiento de la crisis económica del sistema
capitalista que es producto de las políticas neoliberales de la
globalización que han sumido a la humanidad en una profunda crisis
energética, alimentaria, climática y social y que ahora se expresan en
la crisis económica y financiera.
Observando que bajo la conducción del actual gobierno de Estados Unidos
se busca dividir la región, reeditar la fracasada propuesta del ALCA y
profundizar los esquemas de libre comercio, apertura a las inversiones,
endeudamiento en varios países y militarización, y que la Unión Europea
busca impulsar políticas similares en nuestra región.
Reconociendo no obstante, que algunos gobiernos de la región han
iniciado caminos alternativos de desarrollo planteando nuevas formas de
organización económica, constatamos el mantenimiento de las políticas
neoliberales que han conducido a muchos pueblos a escala global a la
profundización de la pobreza, la discriminación y el abandono de la
capacidad de los estados de promover el desarrollo económico y social.
Declaramos:
Asumir el compromiso de profundizar la integración desde los pueblos, en
este momento histórico de lucha y movilización de América Latina y el
Caribe, construyendo la soberanía popular.
Por eso consideramos que la salida a la crisis económica global debe
tener como respuesta estratégica la integración soberana de los países
de la región y la construcción de un nuevo orden internacional
económico, financiero, basado en la solidaridad, la justicia y el
respeto a la naturaleza, que valorice el trabajo y que incentive el
derecho al desarrollo sustentable de los Países del Sur. Las Américas
que queremos construir en la perspectiva de los pueblos deben fundarse
en los valores de solidaridad, superación del patriarcado, y ser
necesariamente anti-racista, respetuosa de las culturas de los pueblos
originarios y de la diversidad como un valor a ser defendido. En este
sentido saludamos y nos solidarizamos con los procesos constitucionales
en curso en Bolivia y en Ecuador.
Asi vemos con satisfacción que en la región se impulse la autonomía, el
fortalecimiento de los mercados internos, el abandono del dólar como
referente en los cambios internacionales, el dotarse de una capacidad
financiera propia y el replanteo de los esquemas ilegítimos de
endeudamiento, como lo ilustra el caso de la auditoria en Ecuador. Así
como a fortalecer la democracia, y la autodeterminación, la no
injerencia en los asuntos de otros estados y la búsqueda de una relación
respetuosa y fraterna entre las naciones.
Señalamos con agrado que han surgido propuestas de integración que
reflejan el sentimiento popular de aumentar los lazos solidarios, la
cooperación, el intercambio mutuamente beneficioso y la superación de
las inequidades.
Al mismo tiempo vemos con preocupación que en buena medida se mantienen
los esquemas neoliberales y el modelo depredatorio, monoproductivo,
orientado a la exportación de recursos naturales y basado en la
construcción de megaproyectos dirigidos a la consolidación de este
modelo el cual produce incalculables daños a los pueblos originarios,
las mujeres, las comunidades campesinas, las fuentes de agua, el medio
ambiente y el desarrollo social, así como se mantiene un modelo
energético no sostenible.
Señalamos que el mantenimiento de las políticas de libre comercio es
obstáculo para la integración de los pueblos, la justicia social, la
soberanía y la democracia y cualquier esfuerzo para retomar las
negociaciones de liberalización en la OMC contribuirá a mantener el
injusto orden internacional contribuyendo a profundizar la crisis
alimentaria y climática, asi como también los TLCs y el ASPAN que
precisan ser rechazados para que la integración que queremos pueda avanzar.
Por estas razones proponemos como alternativas desde los pueblos:
1. Ligar el proceso de integración al cambio en el modelo productivo
asegurando la soberanía alimentaria, que solo puede alcanzarse con la
profundización de una Reforma Agraria, que permita planificar y
controlar la producción de alimentos para atender a las necesidades de
los pueblos, revalorizando la cultura agroalimentaria de los mismos, en
una nueva organización de la vida y de las relaciones entre el campo y
la ciudad. La integración debe incluir también la complementariedad de
las economías y el fomento a la producción sustentable. La biodiversidad
y el conocimiento tradicional son patrimonio de nuestros pueblos, por
ello exigimos el cumplimiento del convenio 169 de OIT y la Declaración
Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas. Asegurar que el uso
humano y la preservación de las fuentes y acuíferos vitales al
abastecimiento público estén en primer lugar en el ordenamiento jurídico
y administrativo de nuestros países; que sea efectivizado un Comité
Latinoamericano y Caribeño para el monitoreo y enfrentamiento de las
causas y consecuencias del calentamiento global; y que se garantice a
los pueblos originarios y tradicionales respeto en los procesos de
desarrollo y prioridad en la aplicación de los fondos para la reparación
de las injusticias climáticas que afectan nuestros países.
2. Garantizar la soberanía de los países sobre los bienes naturales y
sus fuentes energéticas, que no podrá ser alcanzada en detrimento de la
soberanía alimentaria y del medio ambiente, y que permita alcanzar el
bienestar de sus pueblos. Llamamos a los gobiernos de la región a
buscar soluciones dentro de marcos de justicia y solidaridad frente a la
demanda del pueblo paraguayo en torno a la renegociación de los tratados
de Itaipu y Yaciretá.
3. Asegurar la primacía de los derechos humanos, la vigencia y
exigibilidad de los derechos económicos, sociales, culturales y
ambientales, adoptando los instrumentos legales para ello. Exigimos
garantizar los derechos de las y los migrantes y la libre circulación de
personas y no solamente el flujo del capital y las mercancias.
Demandamos el compromiso de los gobiernos en ratificar los Convenios 97
y 143 de la OIT y la Convención de la ONU sobre los Derechos de los
Trabajadores Migrantes y sus Famílias.
4. Considerando que los trabajadores y las trabajadoras son duramente
afectados por la actual crisis del capitalismo, con despidos en masa,
reducción de salarios y flexibilización de derechos, exigimos medidas
que protejan los intereses del trabajo y hagan que los ricos paguen el
precio de la crisis. Defendemos la reducción de la jornada de trabajo
sin reducción de salarios, condicionar la liberación de recursos
públicos para empresas con dificultades para mantener el nivel de
empleo, ampliar el seguro de desempleo, ratificar y aplicar la
Convención 158 de la OIT, y prohibir los despidos en masa.
5. Denunciar la criminalización de las mujeres en su lucha por la
autonomía y el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas en la
lucha por la legalización del aborto.
6. Por entender que el acceso a la salud pública de calidad es un
derecho de todos y todas, reivindicamos que los medicamentos y la
propiedad intelectual no sean incluidos en la agenda de la OMC. Deseamos
que los países tengan la posibilidad de construir un modelo alternativo
de patentes que sirva a sus pueblos, y mecanismos de transferencia de
tecnología al servicio de la soberanía popular.
7. El modelo capitalista actual no es capaz de ofrecer tierra urbana
y vivienda en una localización segura a los trabajadores y trabajadoras;
denunciamos que el financiamiento del Banco Mundial y del BID en las
ciudades ataca el derecho de la población al medio ambiente. Necesitamos
de la democratización de los espacios públicos de las ciudades, con
políticas intersectoriales de saneamiento, deporte y recreación; además
de la redefinición de las prioridades del gasto público orientado a
políticas redistributivas.
8. Es necesario el fortalecimiento de la educación como un bien
público, social, un derecho universal y un deber del estado. Exigimos el
retiro de la educación de los acuerdos de la OMC. Reafirmamos la
necesidad de una cooperación e integración tecnológica y científica,
basada en valores solidarios, justos y soberanos.
9. Demandamos la democratización de los medios de comunicación de
América Latina e Caribe.
10. Se advierte sobre el peligro que entraña la IV Flota (imperial) de
los Estados Unidos que amenaza la paz de la región, ante lo cual,
expresamos nuestro más categórico rechazo a la presencia del Comando Sur
en nuestro continente. Nos sumamos a la exigencia del pueblo haitiano
para el inmediato proceso de retiro de todas las fuerzas armadas
extranjeras. Celebramos la ratificación de Ecuador para el retiro
definitivo de la Base de Manta y su auditoria, y demandamos que no se
desloque la base de Ecuador a Perú. Denunciamos la creciente
criminalización y judicialización de la protesta social, como así
también la implementación de las llamadas leyes antiterroristas y
advertimos al mismo tiempo una nueva ofensiva estadounidense para
homologar nuestro marco jurídico regional con la Ley Patriota
norteamericana.
11. Las instituciones financieras multilaterales son las principales
responsables de las actuales crisis económica, climática, alimentaria y
energética. Los pueblos necesitamos de otras instituciones; su sola
reforma significará la profundización de las crisis y resultará en una
nueva etapa de endeudamiento ilegitimo para nuestros países. Reclamamos
a los gobiernos de América Latina y el Caribe que se retiren de estas
instituciones, incluyendo al CIADI; una simple reforma en el sistema de
poder de decisión no va a superar su lógica. Las deudas ilegitimas que
se reclaman a nuestros países ya fueron pagadas varias veces y
representan un mecanismo de dominación. Exigimos el reconocimiento del
derecho al no pago y el compromiso de los gobiernos de priorizar los
derechos de los pueblos y la naturaleza sobre el pago de una deuda
financiera ilegítima. Saludamos el no pago de la deuda decidido por el
gobierno ecuatoriano, respaldado por un proceso integral de auditoria, y
nos solidarizamos con la intención de iniciar nuevos procesos en
Paraguay, Bolivia, Venezuela y la creación de la CPI de la deuda en
Brasil. Conclamamos a los demas gobiernos de la región y del mundo a
respaldar la acción soberana del gobierno ecuatoriano, a emprender
iniciativas similares y avanzar en la creación de nuevas instituciones,
como el Banco del Sur, que pueden contribuir en la construcción de una
nueva arquitectura financiera regional y global.
12. Demandamos que los gobiernos reconozcan la deuda ecológica y que
destinen recursos para la necesaria reparación ambiental.
13. Fortalecer y dotar de herramientas eficaces y equitativas a los
procesos de integración en curso, buscando su convergencia y superando
sus deficiencias, especialmente en lo que se refiere a dotarlos de una
institucionalidad operante, garantías para la superación de las
asimetrías, resolución de los conflictos por medio del diálogo y
teniendo como mira permanente el beneficio de la población.
14. Pedimos el pleno reintegro de Cuba a la comunidad latino americana
y caribeña y la eliminación del bloqueo a la isla y la libertad para los
cinco patriotas cubanos presos injustamente en las cárceles de EUA.
15. Exigimos la libertad y el fin de la persecución de las feministas
nicaragüenses presas por defender los derechos sexuales y reproductivos
de las muje
16. Exigimos el fin de la criminalización de los movimientos sociales
en nuestra región.
Llamamos a los pueblos de América Latina y el Caribe a la movilización
para avanzar en la integración regional y la preservación de las
conquistas realizadas y de la democracia, construyendo alternativas de
cambio social que nos permitan la realización de una sociedad más justa,
equitativa y soberana.
Salvador, Bahia, Brasil
14 de diciembre de 2008
Difusión de la Campaña Continental contra el ALCA:
http://movimientos.org/noalca/
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