¡NO SOMOS DEUDORES! ¡SOMOS ACREEDORES DE UNA DEUDA HISTÓRICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA!
LOS PAISES EMPOBRECIDOS SUBSIDIAMOS AL NORTE E-Mail
miércoles, 01 de marzo de 2006

Aurora Donoso, ACCION ECOLOGICA

Todos los días, de regreso a casa, paso por la Embajada de España.  Todos los días veo filas y filas de hermanos y hermanas buscando una salida a su precaria situación económica.  Todos los días me pregunto si conocerán ellas y ellos el por qué de esta situación?  El por qué hemos llegado a un momento en que miles y miles de ecuatorianos y ecuatorianas empeñan todo lo poco que tienen y hasta lo que no tienen, dejan sus tierras, sus familias y se lanzan a esta incierta aventura? Corriendo cualquier riesgo.

Sabrán ellas y ellos que somos justamente nosotros, los países empobrecidos, los del Tercer Mundo, quienes subsidiamos el nivel de vida de los países enriquecidos, a los cuales ellos quieren llegar?

Si, efectivamente los países industrializados del Norte, como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Holanda, España y otros se han enriquecido debido al inmenso y permanente flujo de recursos naturales, mano de obra barata y recursos financieros por el pago del servicio de la deuda externa.   Todo este flujo a costa de la destrucción social y ambiental de nuestros pueblos y de nuestra tierra.

Debido a que los países industrializados cuentan con energía (petróleo), recursos naturales y mano de obra baratas y flujos constantes de dinero, sin responsabilizarse por la destrucción ambiental que la extracción de estos recursos causan en nuestros países, sin responsabilizarse de la explotación de la mano de obra, ellos se permiten formas de producción y consumo que se caracterizan por el uso de grandes volúmenes de materia prima y energía, y grandes volúmenes de desechos y contaminación ambiental.  Desechos tóxicos que generalmente son enviados a los países del Tercer Mundo.

Son los países industrializados, por sus formas de producción y consumo, los principales responsables de la destrucción ambiental tanto en los países del Tercer Mundo como del planeta en general, como es el caso de la contaminación de la atmósfera por sus desproporcionadas emisiones de carbono, principal causa del cambio climático.

Mientras nosotros, los países del Tercer Mundo, vendemos barato nuestros recursos naturales y nuestra mano de obra, y además nos quedamos con la destrucción ambiental, compramos caro los productos industrializados y pagamos caro la mano de obra del Norte.  Es decir que los países del Norte se han enriquecido del intercambio ecológicamente desigual.

Si por ejemplo un barril de petróleo cuesta un promedio de US$20 y un tractor - que se elabora con la energía del petróleo – cuesta US$200.000,  esto quiere decir que necesitamos vender 10.000 barriles de petróleo por 1 tractor.  Y los ecuatorianos conocemos la destrucción que la industria petrolera ha causado en la Amazonía y en las comunidades indígenas.

Los países industrializados del norte se han enriquecido además por la apropiación y usufructo de los conocimientos ancestrales relacionados con las semillas y el uso de plantas medicinales sobre los que se sustenta la biotecnología y la agroindustria moderna, por la que además tenemos que pagar regalías.

Estos países fomentan sus mismas formas de producción y consumo en nuestros países, como es el caso de los monocultivos de exportación como la industria camaronera, florícola, maderera, de productos tradicionales como el banano y no tradicionales como frutas y legumbres, que usan grandes cantidades de energía y agua, agroquímicos que degradan las mejores tierras poniendo en riesgo la soberanía alimentaria y cultural de nuestros pueblos.

Todo esto responde a un modelo de desarrollo que permite la apropiación de la riqueza natural y su destrucción y la concentración de los recursos financieros en un pequeño grupo, especialmente de los países del Norte, a costa del resto del mundo.  Según datos de las Naciones Unidas, el 20% de la población rica del mundo consume el 80% de los bienes naturales del planeta, brecha que se sigue ampliando.

Este modelo que facilita la acumulación de la riqueza especialmente a las grandes corporaciones transnacionales, nos es impuesto principalmente por el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio y los Gobiernos de los países del Norte.

Justamente quienes han acumulado toda esta riqueza a costa de la explotación social, de la destrucción ambiental y de las fuentes de vida de nuestros pueblos y del planeta en general, tienen una DEUDA ECOLOGICA.  Ellos deben responsabilizarse por los daños causados.  Ellos son los responsables del deterioro de nuestra calidad de vida y de que ahora miles de ecuatorianos demanden con justicia, los mismo derechos que tienen esas sociedades a las cuales hemos subsidiado desde hace más de  500 años.

Una de las demandas de la Campaña por el Reconocimiento y Reclamo de la Deuda Ecológica es reconocer de que la mayoría de los inmigrantes del Tercer Mundo a los países industrializados del Norte son desplazados por los impactos de la deuda externa, de la deuda ecológica y del modelo neoliberal, y otorgarles los mismos derechos de los ciudadanos del norte.

Campaña por el Reconocimiento y Reclamo de la Deuda Ecológica

 (www.deudaecologica.org)

 

 

 

 

 

 

 

 
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