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DECLARACIÓN DE JUBILEO SUR - Estambul, Octubre 7, 2009
La Justicia exige Reparaciones, No Más Deuda Ilegítima:
“El Sur ya ha pagado por la crisis –El Norte El Norte debe saldar su deuda”
Los debates y las decisiones del FMI y el Banco Mundial aquí, en Estambul, similares a las de los países del G20 en la reciente cumbre celebrada en Pittsburgh, presentan pocas esperanzas de solución para las nuevas dificultades que enfrentan los pueblos y países del Sur global como resultado de la convergencia actual de las crisis social, económica, financiera, alimentaria, energética y climática.
Sus respuestas se centraron principalmente en volver a hacer "negocios como siempre", lo más rápidamente posible, en lugar de ir a las causas profundas y avanzar hacia la creación de nuevas instituciones financieras, económicas y políticas, y sistemas que puedan encarnar una cultura social y ecológica transformada.
Los pueblos del Sur ya no pagarán, es hora de un cambio real.
Como Jubileo Sur, rechazamos en particular, las decisiones adoptadas por el autoproclamado liderazgo mundial de los países del G20 - un club de elite creado por el G7 para desviar la atención de su rol y responsabilidad en la provocación de la crisis – de aumentar los fondos y fortalecer la función del mismo paradigma económico y geopolítico, los gobiernos, las instituciones financieras internacionales, y las empresas cuyas políticas y prácticas están en el centro de esta y otras crisis. Una mera reforma de los sistemas de gobierno del Banco Mundial y el FMI, cambiando el color de sus caras o poniendo cuotas más en consonancia con el peso actual de las distintas economías, a fin de reflejar mejor la todavía no democrática regla de "un dólar-un voto", o promesas - hasta ahora sin aplicarse - para flexibilizar antes que terminar con las condicionalidades, no va a cambiar la lógica y los intereses que rigen estas instituciones, ni tampoco hacer frente a los problemas críticos de la responsabilidad, la impunidad y las reparaciones.
Estas respuestas se basan, además, en la falsa creencia de que la
inyección financiera en las economías del Sur, en particular a través
del mecanismo de nuevos préstamos, va a resolver los problemas,
haciendo caso omiso de la historia y las causas e impactos de las
anteriores crisis financieras y de la deuda. Tales préstamos deben ser
reconocidos y rechazados como ilegítimos, en tanto que los que están
ofreciendo los préstamos lo están haciendo en contravención de sus
obligaciones de indemnización y reparación por los daños que sus
políticas y acciones han provocado.
Los pueblos del Sur ya han pagado por adelantado por estas crisis y
ahora es el momento de que aquellos que han cosechado los beneficios
paguen sus deudas, ya sean financieras, ecológicas, sociales o
históricas.
El control soberano y democrático de los pueblos y países
del Sur sobre sus economías y recursos, junto con una profunda
redistribución de la riqueza – revirtiendo la tendencia a la
concentración aún más agravada en el contexto de las crisis actuales -
y la reorientación del pensamiento y la organización económica mundial
son las únicas bases sólidas para la recuperación, estabilidad, y, de
hecho, la supervivencia global.
Jubileo Sur hace hincapié en las siguientes llamadas a los gobiernos y
las instituciones internacionales:
- Es necesaria una acción inmediata
para evitar una nueva crisis de deuda de los países del Sur y resolver
los conflictos de la deuda existente:
-Detener el cobro y los pagos, rechazar y / o cancelar las deudas
ilegítimas e impagables del Sur, sin condiciones, sirviendo a la
justicia y permitiendo que los países del Sur utilicen los recursos que
generan para atender las necesidades prioritarias de sus poblaciones y
de la naturaleza;
-Aumentar la provisión de espacios para políticas y recursos
financieros por el Norte hacia el Sur, en reconocimiento de la
obligación del Norte de indemnizar a las víctimas de la crisis que ha
provocado, así como la restitución y la reparación por sus deudas
históricas , ecológicas, sociales y económicas con los pueblos y países
del Sur; Las respuestas a las crisis climática, financiera, económica,
de combustibles y alimentaria, no deben generar nueva deuda en el Sur.
-Reconocer la ilegitimidad de los nuevos préstamos para el Sur en
respuesta a la crisis provocada por el Norte;
-Reafirmar y promover
los derechos soberanos de los países del Sur a rechazar o dejar de
pagar las deudas, incluidas las reclamaciones cuyo servicio continuo
provocaría dificultades excesivas y / o violaciones a los derechos
humanos y del medio ambiente;
-Iniciar procesos de auditoría de la
deuda pública participativos e integrales, con el fin de dilucidar en
realidad quien debe a quien, y para dar mayor solidez a las
reclamaciones por reparaciones;
-Acabar con el poder de las instituciones financieras internacionales,
que deberían detener sus operaciones e intervenciones en los países del
Sur. En lugar de aumentar las cuotas y rogar por un asiento a la mesa,
los gobiernos del Sur deben unirse para retirarse de estas
instituciones y para la creación de una nueva arquitectura financiera
basada en los principios democráticos de soberanía, equidad,
solidaridad y complementariedad;
- Intervenir en los mercados
financieros globalizados: incluyendo la regulación estricta de los
flujos de capital, la restricción sobre el comercio especulativo –en
particular los productos alimenticios
-, el cierre de los paraísos
fiscales y la prohibición de los fondos de cobertura.
Se debería
avanzar en la promoción y la aplicación de alternativas reales.
• Debe
darse prioridad a la creación y fortalecimiento de las instituciones y
los procesos regionales de integración como el Banco del Sur, los
fondos de reserva regionales, la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA) / los Tratados de Comercio de los Pueblos y otros
procesos destinados a fortalecer los vínculos e integración en el Sur y
no reproducir las asimetrías de poder como es la lógica Norte-Sur.
•
Los sistemas de alternativas financieras y económicas y las
instituciones deben desarrollar nuevas fuentes de financiación,
alejándose de la cultura del consumo, la usura, la acumulación, y la
deuda que está en el corazón del sistema capitalista. La noción de
crecimiento ilimitado también debe ser impugnada, reconociendo que no
hay alternativas a la limitada capacidad de la naturaleza para
sostenerse a sí misma. Las soluciones globales requieren de la
participación global:
• Los procesos de toma de decisiones no pueden continuar dejándose en
manos de los mismos países e instituciones por cuyas decisiones de
políticas son los principales responsables de las crisis actuales.
•
Los pueblos y los países más afectados deben tener un lugar en la mesa
donde se están discutiendo las respuestas globales y en las nuevas
instituciones y mecanismos de respuesta que se creen.
Jubileo Sur
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