Por favor distribuya y difunda la presente
declaración, y aliente a nuevas instituciones y personas a sumarse a
ella. Gracias.
DECLARACIÓN DE QUITO*
SOBRE EL FINANCIAMIENTO PARA EL BUEN VIVIR
Y LA VIGENCIA DE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA
La construcción de una nueva arquitectura financiera regional requiere
una incorporación decidida y profunda de la visión ambiental. Si ella
está ausente, o relegada a un papel meramente testimonial y técnico, se
reproducirán los procedimientos y problemas de las instituciones
financieras clásicas, y cuyos efectos ambientales y socioambientales
negativos han sido ampliamente documentados.
El ímpetu y compromiso con la integración regional latinoamericana y la
crisis económica
global, antes que obstáculos, brinda nuevas oportunidades para
incorporar esa dimensión ambiental que aliente una economía solidaria y
sostenible.
La incorporación de la dimensión ambiental requiere diversos
componentes, tanto en el plano de la nueva institucionalidad económica
regional como específicamente en el seno del Banco del Sur. Este banco,
por sus compromisos con el desarrollo económico, social y la
integración regional, requiere de esa nueva visión.
Un nuevo estilo de desarrollo resulta imperioso para la región. Este
debe basarse en aspectos no sólo económicos, sino especialmente
socioambientales, tanto para poder aprovechar de manera sustentable las
enormes riquezas ecológicas y culturales que albergan nuestros países,
como por las crecientes evidencias de su pérdida y deterioro.
La visión del Banco del Sur debe incorporar desde el diseño inicial de
sus políticas la justicia social y ambiental. En ese sentido, se debe
contar con un Código de Ética vinculante en temas ambientales y
socioambientales, en tanto sirve como inspiración y guía de las
actividades de la institución. Una nueva estrategia de desarrollo y una
nueva relación con la Naturaleza es una cuestión vital para avanzar en
la construcción del Buen Vivir.
El Banco del Sur debe contar con criterios y salvaguardas ambientales a
lo largo de todo el ciclo de sus proyectos, desde su concepción,
durante su ejecución y una vez finalizados. También debe generar
incentivos para consolidar otra forma de vida armónica con los ciclos
de la Naturaleza y alentar otros estilos de producción y consumo,
procesos productivos de menor impacto ambiental, uso cuidadoso de
materia y energía, y una mayor generación de trabajo dignificante. Esos
criterios, reconociendo la diversidad ecológica de la región, deben
apuntar a los más altos estándares de calidad y exigencia para asegurar
una adecuada conservación de nuestro patrimonio natural y cultural y
mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos.
En definitiva, se deberán priorizar iniciativas que se adapten a los
ciclos, y balances de la Naturaleza, ajustarse a los ritmos propios de
reproducción en los ecosistemas, respetar las formas de vida,
salvaguardar los derechos de las poblaciones locales y los pueblos
indígenas. O sea, una perspectiva que permita transitar hacia nuevas
culturas respetuosas de la Naturaleza.
Las iniciativas que vinculen objetivos ambientales con la integración
regional merecen especial atención. Entre ellos destacamos aquellas
orientadas a fomentar un adecuado uso y manejo de las riquezas
naturales compartidas y ecosistemas en zonas de frontera. El Banco debe
ir más allá de las posturas convencionales que reducen la integración a
formas de interconexión, especialmente como ejes de vinculación física.
Un similar problema se vive en muchos emprendimientos de interconexión
energética. La integración, en la visión del Banco del Sur, debe ser
asumida como un proceso más abarcador, que no se agota en simples
reflexiones y cálculos comerciales. Debe ser una concepción de la
integración que no puede poner en riesgo la vida de la Naturaleza y de
las poblaciones locales. Esta nueva integración debe apuntar a
políticas comunes en ambiente y desarrollo para reducir la presión
sobre los ecosistemas, articular las producciones nacionales para
reducir las asimetrías dentro de la región, y resolver los problemas de
nutrición, pobreza y calidad de vida de nuestros propios pueblos,
fomentando la soberanía alimentaria.
Los mecanismos clásicos para la evaluación y selección de proyectos han
fracasado. Por eso, desde el Banco del Sur habrá que priorizar, no sólo
dentro de la entidad, sino en toda la región, el diseño, difusión y
práctica de sistemas de evaluación ajustados tanto a cada ecosistema
como a los pueblos potencialmente afectados, los que deben incorporarse
activamente en el proceso de selección, evaluación, consulta y
consentimiento. Esas prácticas no pueden quedar restringidas a las
evaluaciones económicas convencionales, sino que deben apelar a
evaluaciones multicriteriales que incorporen los aspectos ecológicos,
culturales, religiosos, etc. Las evaluaciones ambientales deberán ser
más rigurosas en sopesar estos aspectos y propuestas de acción, para no
ser apenas una justificación administrativa, ni procesos de consulta
simbólicos. Esto exige procedimientos efectivos de acceso a la
información y participación pública, que deben estar garantizados en
todo momento por el Banco del Sur.
Es necesario subrayar la importancia de la consulta y participación
activa de todas y todos, incluyendo decidídamente las nacionalidades
indígenas, campesinos y otras poblaciones locales, mujeres y otros
sectores sociales. Si bien ese objetivo es repetido con frecuencia en
muchas declaraciones oficiales, en la práctica se mantienen
limitaciones y opacidades y en muchos casos han desembocado en severos
conflictos socio-ambientales en toda la región. Por lo tanto es
necesario pasar a mecanismos e instrumentos que aseguren la información
adecuada a las comunidades y su efectiva participación en el proceso de
evaluación.
Existen muchos antecedentes del uso y aplicación de criterios y
salvaguardas ambientales en estos y otros temas en la banca del
desarrollo, tanto en los bancos multilaterales como regionales. El
futuro Banco del Sur deberá aprovechar aquellas experiencias, muy
especialmente sus errores, debilidades y limitaciones, para poder dar
un paso hacia una institución de nueva generación donde esas
condiciones ambientales y sociales efectivamente incorpore aspectos
ambientales y el respeto a los derechos humanos y de la naturaleza en
la práctica diaria del banco. Este nuevo banco debe apegarse siempre al
principio que las actividades que financian “no dañen a las personas ni
al ambiente”.
Enfrentados con la complejidad y diversidad de los ecosistemas
latinoamericanos y caribeños, y su multiculturalidad, es evidente que
las evaluaciones deben ser juiciosas y precavidas. Por lo tanto, el
principio precautorio debe ser una referencia indiscutible en los
procedimientos del banco. Este compromiso del Banco del Sur también
debe nutrirse de los avances en la justicia social y ambiental, y entre
ellos el paso sustantivo dado en Ecuador con el reconocimiento de los
Derechos de la Naturaleza en su nueva Constitución. Esta nueva visión
sobre la valoración del ambiente debe ser incorporada
efectivamente en el Código de Ética del futuro banco.
Consecuentemente, el Banco del Sur no debería promover emprendimientos
que afecten hábitats críticos, sitios de alta biodiversidad o
endemismo, o que afecten especies en peligro, territorios indígenas o
aquellos que amenacen la soberanía alimentaria. En cambio, debería
apoyar iniciativas como la conservación y restauración de la
Naturaleza, y el uso sustentable de los recursos naturales y permitan
construir soberanías sobre esos recursos. Desde este punto de vista es
indispensable que el Banco del Sur priorice sus recursos y créditos en
aquellos proyectos que hagan realidad la soberanía alimentaria y la
soberanía energética, especialmente desde la lógica de una soberanía
regional a construir.
La región enfrenta urgencias en los sectores que combinan la calidad de
vida, salud y la protección ambiental, tales como el saneamiento y el
manejo adecuado de residuos sólidos urbanos y emisiones de gases, así
como en la creciente dependencia de fuentes de energía fósil con sus
consecuentes impactos sociales y ambientales, locales y globales.
Todavía predomina un modelo económico extractivista, cuyas patologías
son ampliamente conocidas. Superar esta perversa realidad es otra de
las tareas que debe emprender el Banco del Sur. En resumen, este banco
debe ser un actor que garantice el Buen Vivir y los Derechos de la
Naturaleza.
El Banco del Sur, además, deberá prepararse para ser parte de las
nuevas estructuras financieras regionales, subregionales y nacionales,
que preparen a nuestros países para los inevitables impactos de los
cambios climáticos que están produciéndose y se producirán a escala
global.
Asimismo, a nivel global se deberá contribuir al manejo sustentable y
eficiente de los flujos financieros. El banco no puede ser, en ninguna
circunstancia, un partícipe de los procesos de especulación financiera
clásica o de aquellos esquemas financieros que si bien puedan usar el
rótulo de “instrumentos de financiamiento verdes”, en realidad
reproducen la lógica de acumulación tradicional del capital financiero
internacional. Es necesario alentar un mayor protagonismo de fondos y
otros mecanismos de inversión que estén genuinamente inspirados en
principios éticos sociales y ambientales. Asimismo, el Banco del Sur
deberá ser un promotor para conseguir el resarcimiento de la deuda
ecológica y social.
Los adherentes a esta declaración desean felicitar al gobierno de
Ecuador, y en especial a la Comisión Presidencial para la Nueva
Arquitectura Financiera Regional y el Banco del Sur, por su iniciativa
en promover este debate plural a nivel continental. Consecuentemente
esperamos que este liderazgo en esta materia se mantenga. Solicitamos a
los gobiernos de los demás países de la región que apoyen la
incorporación real y efectiva de una dimensión socioecológica en el
futuro Banco del Sur. En ese camino, esperamos que todos los gobiernos
concreten la puesta en marcha del Banco del Sur.
Los adherentes a esta declaración lo hacen, en unos casos a nivel
institucional y en otros casos a título personal e individual.
En Quito, el 6 agosto 2009.
Organizaciones y redes:
Acción Ecológica, Ecuador
Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES), Ecuador
Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Uruguay
Ecociencia, Ecuador
Ecuador Decide, Ecuador
FASE - Solidariedade e Educação, Brasil
Fundación Solón, Bolivia
Fundación Pachamama, Ecuador
GRAIN
Grito de los Excluidos Mesoamerica.
Instituto Equit, Brasil
Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo, Ecuador
Instituto del Tercer Mundo (ITEM), Uruguay
Latindadd América Latina
Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA), Bolivia
Nexos Culturales, Ecuador
Oilwatch Sudamérica
Rede Brasileira Pela Integração dos Povos (REBRIP), Brasil
Red Internacional de Género y Comercio (IGTN), Capítulo Latinoamericano
Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía (REMTE),
capítulo Ecuador
Adhesiones personales:
Alberto Acosta, Quito, Ecuador
Paulo Bustillos, La Paz, Bolivia
María Fernanda Espinosa, Quito, Ecuador
Juan Vicente Troya, Quito, Ecuador
Tomás Hirsch, Santiago, Chile
Alvaro Zerda S., Bogotá, Colombia
Carlos Amat y León, Lima, Perú
Eugenia Correa, México, México.
Eduardo Gudynas, Montevideo, Uruguay
Joseph Vogel, San Juan, Puerto Rico.
Carlos Aguilar Sánchez, San José, Costa Rica
Natalie Weemaels, Quito, Ecuador
Roberto Bissio, Montevideo, Uruguay
José Benjamín Inuca, Quito, Ecuador
Jaime Brailh, Quito, Ecuador
Mariuxi Rivera, Quito, Ecuador
Ignacio Dobles, Costa Rica
Diana Conde, Quito, Ecuador
Javier Félix, Quito, Ecuador
Wimberley Díaz, Quito, Ecuador.
Renato Sánchez, Quito, Ecuador
Guido Tamayo, Quito, Ecuador
Francisco Vizcaíno, Quito, Ecuador
Catalina Noroña, Quito, Ecuador
Miguel A. Vázquez, Quito, Ecuador.
María José Pozo, Quito, Ecuador.
César Hermida Bustos, Quito, Ecuador.
* Declaración elaborada en el marco de la discusión de una nueva
arquitectura financiera regional y la incorporación de la dimensión
ambiental en el Banco del Sur.
La declaración no representa una resolución oficial del seminario
taller celebrado sobre este tema bajo convocatoria de la Comisión
Técnica Presidencial del Ecuador (agosto 2009).
ADHESIONES: Para presentar su adhesión institucional, o personal,
escribir a:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Por favor distribuya y difunda la presente declaración, y aliente a
nuevas instituciones y personas a sumarse a ella. Gracias.
|