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La
Alianza de Pueblos del Sur Acreedores de Deuda Ecológica apoya la
demanda de Bolivia, Ecuador, Paraguay, Venezuela, Honduras, Costa
Rica, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Panamá,
Guatemala, Cuba, Belice, Dominica, St. Vincente y Las Grenadinas,
Antigua y Barbado, Sri Lanka y Malasia, por el RECONOCIMIENTO Y
REPARACIÓN INTEGRAL DE LA DEUDA ECOLÓGICA POR CAMBIO CLIMÁTICO QUE
DEBEN LOS PAISES DEL NORTE AL SUR, en los acuerdos internacionales en
la 15ta. Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Cambio
Climático de las NNUU en COPENHAGUE.
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RESPONSABLES
Y AFECTADOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Uno
de los aspectos más relevantes de la Convención sobre Cambio
Climático es señalar claramente que las causas principales del
cambio climático son la quema
de combustibles
fósiles, y la deforestación,
las mismas que se producen por las actividades madereras, mineras,
petroleras, agroindustriales, represas y otras. Estas actividades
han deteriorado las condiciones de vida de las poblaciones locales
generando violencia, pues la resistencia a dichas actividades es
reprimida y criminalizada.
La
Convención determina que los países
industrializados son los principales responsables del cambio
climático debido a sus
emisiones de carbono, que contaminan la atmósfera y causan graves
impactos sociales y ambientales, locales y globales.
Por
otra parte se ha identificado a los pueblos
del Sur como los más vulnerables a los impactos del cambio
climático. Un Informe del
Banco Mundial de noviembre 2009 estima que 85% del impacto del
calentamiento global incidirá sobre los países más pobres,
justamente los que menos contribuyen con ese fenómeno.
Efectivamente, los países tropicales son los más afectados debido
a: inundaciones y sequías más frecuentes creando la crisis agrícola
y alimentaria; el deshielo de sus nevados, poniendo en riesgo las
fuentes de agua y el equilibrio climático; el deterioro de las
condiciones de vida de sus pueblos por la contaminación del agua,
aire y suelo que incrementan la migración, entre otros impactos.
DEUDA
HISTÓRICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA EN LA IMPUNIDAD
El
cambio climático es el resultado de un proceso
sistemático de explotación de la naturaleza.
Un proceso que se expandió en la explotación colonial de Asia,
África, América Latina y el Caribe, y que ha ido generando hasta la
actualidad, una inmensa deuda
histórica, social y ecológica.
Esta deuda ha quedado en la impunidad.
Los
pueblos del Sur reclamamos la deuda histórica, social y ecológica
acumulada, que los países
industrializados, principalmente del Norte, tienen con los países y
pueblos del Sur, por el saqueo, destrucción y contaminación de la
naturaleza; la explotación de sus pueblos; la contaminación de la
atmósfera por sus emisiones de carbono debida a sus formas de
producción y consumo, y por los impactos del cambio climático.
Estas
demandas han sido recogidas, entre otros, por los gobiernos de
BOLIVIA, ECUADOR, PARAGUAY, VENEZUELA, HONDURAS, COSTA RICA, EL
SALVADOR, NICARAGUA, REPÚBLICA DOMINICANA, PANAMÁ, GUATEMALA, CUBA,
BELICE, DOMINICA, ST. VINCENTE Y LAS GRENADINAS, ANTIGUA Y BARBADO,
SRI LANKA y MALASIA, quienes proponen que se incluya
en los acuerdos de Copenhague el reconocimiento y la reparación
integral de la deuda ecológica por cambio climático que los países
del Norte deben a los países del Sur.
El
debate sobre la deuda social y ecológica acumulada, histórica y
actual, debe estar en el centro de los acuerdos en Copenhague, pues
apunta a las principales causas y consecuencias del cambio climático,
identifica a los responsables y afectados, busca detener
la destrucción de la naturaleza y demanda reparaciones integrales
para los pueblos y la naturaleza.
Si
no se solucionan las causas de fondo del cambio climático y se
establecen responsabilidades
directas con acuerdos legalmente vinculantes,
Copenhague será otra farsa, pues solamente se constituirá en un
espacio para concretar
nuevos negocios: servicios
ambientales y mercado de carbono, agrocombustibles y energía
renovable patentada, nuevos créditos para adaptación, proyectos
hidroeléctricos, mecanismos REDD - Reducción de Emisiones por
Deforestación y Degradación Evitadas – que buscan el control de
los territorios indígenas y bosques.
Para
impulsar estos mecanismos y los de mitigación y adaptación se
preveen nuevos créditos que
constituirán otro nuevo negocio de la deuda y medios de control,
dominación y saqueo de la naturaleza, por parte de las IFIs, los
países prestamistas y sus empresas transnacionales creando nuevas
situaciones de conflicto y violencia y aumentando la deuda
financiera, social y ecológica.
Exigimos
a los gobiernos tratar la crisis climática con seriedad y
responsabilidad pues el modelo desarrollista basado en las industrias
extractivas, agroindustriales, tecnologías dañinas y la voracidad
de acumulación de capital, que han generado la deuda histórica,
social y ecológica, así como las deudas
ilegítimas, son las
principales causas de la crisis ambiental y climática que está
poniendo en riesgo a los pueblos del Sur en particular, y al planeta
en su conjunto.
FRENTE
A LA DEUDA ECOLÓGICA POR CAMBIO CLIMÁTICO
RESPALDAMOS:
La
exigencia de los países del Sur del reconocimiento y la reparación
integral de la deuda ecológica por cambio climático, dentro de los
acuerdos de Copenhague.
DEMANDAMOS:
Respaldar
y ampliar las propuestas de mantener
el crudo represado y territorios libres de hidrocarburos como
la Iniciativa Yasuní en Ecuador y la propuesta Amazonia sin Petroleo
en Bolivia, entre otras.
Exigir
la reducción de emisiones
en los países del Norte del 40%
para el 2020 y del 90% para el 2050 tomando como punto de partida las
emisiones de 1990, de acuerdo a la propuesta boliviana.
Rechazar
las falsas soluciones de mercado:
mecanismos de desarrollo limpio, mercado de emisiones, REDD,
agrocombustibles, proyectos hidroeléctricos, energía nuclear, entre
otros.
Fomentar
energías alternativas adecuadas a
los medios naturales, sustentables, limpias, renovables,
descentralizadas, diversas, de bajo costo, ambientalmente
respetuosas.
Establecer
un fondo de reparación
integral de la deuda ecológica por cambio climático
para restauración ambiental, resarcimiento a los afectados y
adaptación al cambio climático, sin condicionamientos y cuyo manejo
sea soberano, participativo y controlado por los pueblos y países
afectados.
Reconocer
y proteger los derechos de
las poblaciones forzadas a inmigrar por
las causas e impactos del cambio climático.
No
permitir nuevos proyectos
que agraven la crisis ambiental y climática.
Anulación
incondicional de la deuda externa
reclamada a los países del Sur, por ser un factor que profundiza la
crisis ambiental. Rechazar
el papel de las IFIs en
relación al cambio climático.
No
permitir que los países industrializados evadan su obligación moral
y jurídica de asumir la reparación integral de los daños
producidos, cargando a los países del Sur con nuevos endeudamientos
financieros o condicionamientos.
Garantizar,
proteger y defender los
territorios de pueblos indígenas y campesinos
que mantienen los ecosistemas que protegen el clima. Favorecer la
agricultura campesina, la producción agroecológica. Respetar a las
formas de vida de los pueblos y comunidades del Sur y sus
alternativas de vida.
Es
el momento de parar la explotación y opresión a la naturaleza,
aprender de las comunidades y pueblos ecológicamente sustentables,
desmercantilizar la vida y realizar la reparación integral de la
deuda social y ecológica, de acuerdo a la soberanía de los pueblos
y los derechos de la naturaleza.
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