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“El
deterioro o destrucción de la naturaleza, esencia de la vida,
empobrece la relación con la Madre Tierra, debilita visiones y
conocimientos ancestrales de los pueblos, ocultos o negados por la
llamada modernidad occidental, capaces de brindar respuestas reales
para enfrentar la crisis climática”.
Panamá,
2 de octubre de 2011
Miembros
de comunidades y organizaciones sociales campesinas, pueblos
indígenas, afrodescendientes, académicos, estudiantes, mujeres, de
la región mesoamericana, reunida en ocasión del Foro Alternativo
sobre Cambio Climático, realizado en la ciudad de Panamá, del 1 al
2 de octubre de 2011
Considerando:
1.
Que la crisis del cambio climático, generada por la industria y
agroindustria contaminante de los países industrializados, el uso de
combustibles fósiles, es una realidad y sus efectos son palpables en
todo el planeta, especialmente en los pueblos con menos
responsabilidad en la existencia de las causas del cambio climático.
2.
Que los pueblos del mundo nos movilizamos en la búsqueda de
alternativas ante la indiferencia de los gobiernos con las
necesidades de los pueblos. Que tal exclusión plantea un fuerte
cuestionamiento al principio de representatividad, pues en tal
condición los Estados no representan a sus poblaciones, ni podrán
representarlos mientras siga el colonialismo interno de los pueblos
diversos que viven dentro de las fronteras de los Estados y la
subordinación a los intereses de los poderes públicos de los
Estados a los centros de poder político, económico y militar: las
corporaciones transnacionales e Instituciones Financieras (Banco
Mundial y Fondo Monetario).
3.
Que las conversaciones oficiales en el marco de la Conferencia sobre
Cambio Climático, desarrolladas del 1 al 7 de octubre en ciudad de
Panamá, a pesar de ser pagadas con los dineros de los Estados que
son fruto del trabajo de sus pueblos, se realizan de manera cerrada,
excluyente y antidemocrática.
4.
Que el carácter antidemocrático de la Conferencia sobre Cambio
Climático bloquea las posibilidades de diálogo entre saberes y la
participación de las víctimas para encontrar soluciones reales al
problema global del cambio climático, limitando las opciones a
acciones que no solucionan el problema por no atender las causas
políticas, económicas y culturales del mismo.
5.
Que la Conferencia sobre Cambio Climático reduce el problema a una
escogencia de opciones de mitigación, adaptación y financiamiento
presentadas en lenguajes no accesibles para la mayoría de las
personas, en un ambiente burocratizado y tecnocrático, bajo un falso
discurso ambientalista pero con una racionalidad estrictamente
economicista en la toma de decisiones, encadenados a las asimetrías
de poder de la “comunidad internacional”, sin considerar la
justicia de las opciones y el sistema de pensamiento político y
económico del cual surgen.
6.
Que como habitantes del planeta, hijos de la Madre Tierra, tenemos el
deber de cuestionar, debatir y proponer
sobre este tema de importancia superior para la humanidad en el
planeta.
Declaramos:
1.
Los procesos económicos promovidos desde el sistema capitalista
depredador y contaminante se basa en violaciones a los derechos
humanos de pueblos indígenas originarios, comunidades campesinas,
pescadores artesanales y un número cada vez mayor de personas, a
través del despojo y la explotación en proyectos extractivos,
energéticos o actividades innecesarias o improductivas destinadas al
lucro y la satisfacción de los deseos de una minoría de la
humanidad, con consecuencias ecológicas que también atentan contra
los derechos humanos de las víctimas.
2.
Una de estas consecuencias es la crisis climática que nos reúne, a
partir de la cual se quieren imponer bajo el discurso de desarrollo,
falsas soluciones a los pueblos, como los mercados de carbono,
“mecanismos de desarrollo limpio”, REDD entre otros, basada en la
misma lógica de lucro, especulación, acaparamiento de bienes
comunes y explotación de las mayorías.
3.
Entre las consecuencias de la actividad económica orientada bajo la
lógica dominante de lucro, competencia y crecimiento económico, y
la crisis climática que ésta ha generado, están la deforestación,
pérdida de la capacidad productiva de la tierra, inundaciones,
sequías, alteraciones en las temperaturas y en los patrones de las
estaciones seca y lluviosa, pérdida de cosechas necesarias para la
alimentación y uso de alimentos para otros fines, contaminación
química y biológica de los alimentos, pérdida de ingresos
familiares y comunitarios, desnutrición que provoca bajo rendimiento
académico, pérdidas de plantas medicinales y árboles para
construir hogares y medios de transporte necesarios y armoniosos con
la naturaleza, derretimiento de hielos polares, aumento en el nivel
de los mares, sobreexplotación y extinción de especies animales y
vegetales de tierras y aguas que constituyen la base alimenticia de
pueblos, encarecimiento de precios, aumento de la contaminación,
disminución de caudales de ríos, plagas y enfermedades, y en
general una disminución en las condiciones de vida de los pueblos.
4.
Estas consecuencias afectan a toda la humanidad, sin distinción de
clase social, etnia, lugar de residencia, genero, ideología, o
cualquier otra señal de diferencia, pero impacta con especial
crudeza en los grupos humanos tradicionalmente más explotados:
indígenas, afrodescendientes, campesinos, pobres urbanos, mujeres,
migrantes, niños y niñas, incluyendo las generaciones futuras de
seres humanos.
5.
Los gobiernos así como los organismos internacionales, no responden
a las necesidades de los habitantes de los Estados, ni defienden sus
intereses, no los educan como sujetos con derechos sino como factores
de producción y consumidores, individuos indiferentes, sometidos,
sin espacios de creación, no defienden nuestra libertad, nuestros
derechos, la tierra y la soberanía alimentaría de los pueblos más
que la libertad de la empresa capitalista, los derechos de las
sociedades anónimas, el acaparamiento de bienes comunes y la
seguridad jurídica de los inversionistas. No nos informan, no nos
consultan, no nos respetan, no nos representan.
6.
El deterioro o destrucción de la naturaleza, esencia de la vida,
empobrece la relación con la Madre Tierra, debilita visiones y
conocimientos ancestrales de los pueblos, ocultos o negados por la
llamada modernidad occidental, capaces de brindar respuestas reales
para enfrentar la crisis climática.
Proponemos:
1.
Reconocer a la Madre Tierra como fuente única de la vida y forjar un
nuevo sistema basado en los principios de equilibrio entre todos y
con todo, complementariedad, solidaridad, y equidad, bienestar
colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos
respetando los derechos de la Madre Tierra, reconocimiento de la
dignidad humana y respeto a los derechos humanos, eliminación de
toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo, paz y
justicia entre los pueblos y con la Madre Tierra.
2.
Pensar el desarrollo y realizar las acciones tendientes al mismo,
lejos del paradigma del crecimiento económico y la competencia entre
países y personas, apegados al paradigma de la economía solidaria,
buen vivir, del bienestar y realización integral del ser humano en
armonía con la comunidad y la naturaleza. En tal sentido, rechazamos
el desarrollo de proyectos extractivos y energéticos contaminantes y
no orientados según los principios antes mencionados.
3.
Pensar la política como la necesidad de construir democracia real
para atender efectivamente los problemas de la comunidad, y la
democracia como la participación de las personas y los pueblos, la
cual es imposible sin la realización de todos los derechos
individuales y colectivos, especialmente los derechos económicos,
sociales y culturales, respetando los derechos de la Madre Tierra que
es la base de toda posibilidad humana.
4.
Construir democracia mediante la promoción de la participación y el
desarrollo de mecanismos para tal fin, exigiendo el uso y efectividad
de aquellos existentes para que la población decida en distintas
escalas territoriales sobre distintos temas de su interés, mediante
el conocimiento y la defensa de los derechos humanos y las leyes, la
difusión de información a las comunidades, el uso y/o creación de
medios de comunicación, el fortalecimiento de las autonomías, la
autogestión, la educación, la organización y coordinación entre
movimientos comunitarios, sociales, de la sociedad civil y otros
enfoques afines a los principios expresados en esta declaración.
5.
Desarrollar programas de agricultura orgánica, urbana y familiar,
métodos tradicionales de producción, agroturismo, inventarios y
bancos de semillas nativas, revitalizar la producción ancestral,
rescate y defensa de las tierras, aguas y territorios, redes de apoyo
e intercambio justo de productos sanos y conocimientos entre
comunidades y pequeños productores, sistematización y difusión de
experiencias exitosas, participación ciudadana y política desde y
para la atención y solución de los problemas de las comunidades,
considerando especialmente a mujeres, niños, niñas, jóvenes
adultos mayores.
6.
Exigir políticas, legislaciones y prácticas ambientales para el
manejo ecológico de bienes marinos y costeros, protección del agua,
ríos y bosques, manejo de desechos, acceso a la información,
consulta y participación ciudadana, educación, justicia social y
defensoría ambiental, derechos humanos y equidad de género.
7.
Rechazar las falsas soluciones al cambio climático, las conferencias
cerradas sobre temas que afectan a toda la humanidad, los mecanismos
antidemocráticos de decisión en los gobiernos y organismos
internacionales, las políticas de libre comercio, el otorgamiento de
concesiones para megaproyectos extractivos y energéticos sin interés
comunitario que prolongan el despojo y culminan en desplazamientos
forzados, y el uso de transgénicos, agrotóxicos y plaguicidas que
contaminan y alteran la naturaleza incluyendo al ser humano.
8.
Promover y defender programas de soberanía alimentaria, en los que
todas las personas y grupos humanos en su diversidad cultural,
definen y organizan sus fuentes y modelos de producción de alimentos
para acceder a los mismos de manera sostenida, suficiente, segura,
solidaria y generalizada, mediante el uso de semillas propias, bienes
comunes como agua y tierra, trabajo colectivo y formas tradicionales
transmitidas libremente, respetuosas de la tierra, la naturaleza y
los derechos de las demás personas, produciendo lo necesario con
autosuficiencia, sin contaminación ni restricciones comerciales.
9.
Exigimos a los gobiernos que reconozcan, respeten y garanticen la
efectiva aplicación de derechos humanos en particular la Declaración
de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas,
el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en
el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los
desafíos planteados por el cambio climático. En especial,
demandamos a los gobiernos a que reconozcan jurídicamente la
preexistencia del derecho sobre los territorios indígenas y
campesinos, tierras y bienes naturales en las mismas, para
posibilitar y fortalecer formas tradicionales de vida y continuar
contribuyendo a la solución del cambio climático.
Las
soluciones a la crisis climática se encuentran en la actividad
cotidiana de las familias, comunidades y pueblos. No se encuentran en
grandes discursos y vocabularios incomprensibles que ocultan la
realidad de sus causas y efectos promoviéndolos con nombres
distintos para seguir haciendo lo mismo sin resolver nada.
Convocamos
a apoyar de manera organizada y pacífica, las distintas
movilizaciones en el país y la región en conmemoración del 12 de
octubre, por la memoria y el futuro, por la soberanía alimentaria y
contra la visión neoliberal en la política y por la superación del
sistema capitalista.
Convocamos
a participar en la semana de Acción Global contra la Deuda
Financiera y Ecológica y las instituciones financieras
internacionales (Banco Internacional de Desarrollo, Fondo Monetario
Internacional, Banco Mundial del 8 al 16 de octubre.
Convocamos
a apoyar de manera organizada y pacífica las actividades de
comunidades y organizaciones el 16 de octubre, día internacional de
la soberanía alimentaría, en defensa de las semillas nativas y la
Madre Tierra.
Convocamos
a realizar de manera organizada y pacífica, jornadas de acciones de
acuerdo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo
Sostenible (Río + 20), que se realizará en Brasil del 4 al 6 de
junio de 2012.
Exigimos
a los gobiernos respeto a nuestras voces y vidas durante la
realización de nuestras movilizaciones, actividades y acciones, es
la única forma de garantizar el carácter organizado y pacífico de
las mismas.
Ríos
para la Vida, No para la muerte
La
tierra no se vende, se defiende
Somos
de esta casa, no importa color ni raza y hay que defenderla ante
estas amenazas.
REDD
y MDL No, Soberanía Alimentaría Si
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