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Jaime Iturri Salmón
Desde Barcelona
Como suele ocurrir en las reuniones de
negociación, mucho de lo que aquí se ve en la ronda de Barcelona,
España, son fuegos artificiales e intentos de mantener las cartas lo
más secretas posibles, por ello ha caído como refrescante la propuesta
boliviana de construir un Tribunal Ético para la Justicia Climática.
La posición fue presentada por la sociedad
civil boliviana, organizaciones que agrupan a los movimientos sociales
y apoyada por el Gobierno. Todo en el salón Tejo del encuentro, donde
cada sala tiene el nombre de un árbol.
“No queremos ser vistos como mendigos, no
hemos venido a pedir limosna, queremos justicia”, manifestó Angélica
Navarro, una de las negociadoras bolivianas.
Y el concepto de justicia para Elizabeth
Peredo, de la Plataforma Boliviana frente al cambio
climático, emplaza a los países desarrollados a “reconocer, admitir y
pagar por la deuda ecológica” adquirida tras años de explotación de la
naturaleza. Para la activista está claro que “un 20% de la población
del mundo contaminó 80% del planeta”, lo que ha creado una deuda
histórica.
La aclaración es pertinente pues en los
pasillos de esta ronda de negociaciones se comenta que los países
desarrollados quieren dejar atrás la resolución de Kioto, acuerdo que
fija cuotas de reducción de emisiones para los estados ricos y pasar a
una resolución donde todos deban disminuir la cantidad de gases de
carbono. Por supuesto, los pobres han lanzado el grito al cielo y
amenazan con hacer las maletas antes de tiempo si se sigue con este
planteamiento.
“Hace pocas semanas se ha organizado el
Tribunal Ético para el cambio climático”, sostiene el representante de la Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia,
Christian Domínguez.
En tanto el viceministro de Medio Ambiente,
Juan Pablo Ramos, apoyó la posición de la sociedad civil boliviana. Es
posible que este tribunal se replique a nivel de los estados y pueda
funcionar paralelamente a otros entes de derecho como el de La Haya.
Está claro que EEUU no va a aceptar un
tribunal internacional que juzgue lo que se llama “Crímenes
climáticos”, sin embargo este organismo bien podría servir como un ente
de presión como el tribunal internacional de Roma.
El 2007, por primera vez, Bolivia ingresó a
la lista de los países con mayor cantidad de desastres naturales
ocupando un dramático sexto lugar. Inundaciones en la zona amazónica,
feroces granizadas en el altiplano y sequía en el Chaco son sólo
algunas de las manifestaciones que, según la ONG Oxfam,
pueden ser atribuidas al cambio climático.
“Debido a su pobreza y a que es uno de los 10
países más ricos en biodiversidad del mundo, Bolivia es especialmente
vulnerable al calentamiento global”, sostiene José Antonio Hernández
del Toro, uno de los directores de Oxfam.
Esto ha llevado a la presentación de un
informe sobre nuestro país que considera que los sectores más
vulnerables son las mujeres pobres y que una de las políticas
gubernamentales que deben emprenderse es la administración y el
almacenamiento de agua, sobre todo en La Paz y El Alto. El
trabajo agrega que debe tomarse en cuenta la reforestación como una
forma de mejorar la captación de agua.
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