¡NO SOMOS DEUDORES! ¡SOMOS ACREEDORES DE UNA DEUDA HISTÓRICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA!
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África exige entre 67.000 y 200.000 millones por el cambio climático |
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lunes, 19 de octubre de 2009 |
África exige entre 67.000 y 200.000 millones por el cambio climático
Diagonal / Izaskun Sánchez Aroca / Madrid
Jueves 1ro de octubre de 2009. Número 110
El binomio África y cambio climático adquiere cada vez dimensiones más
dramáticas. De ello son conscientes los mandatarios africanos que por
primera vez en la historia irán con una postura de exigencias mínimas a
la próxima cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Copenhague. Un
hecho histórico no exento de interrogantes de cara a la reacción de los
restantes países y de la materializació n de posibles compromisos.
El acuerdo se fraguó en un encuentro a finales de agosto en Addis
Abeba, sede de la Unión Africana (UA). Allí se reunió la comisión de
negociación para la cumbre, formada por diez países que representan a
todos los miembros de la UA. Con Meles Zenawi, primer ministro etíope,
a la cabeza, la comisión acordó exigir en Copenhague dos puntos
básicos: una compensación económica estimada entre los 67.000 y 200.000
millones de dólares al año para combatir los efectos del cambio
climático, y el compromiso por parte de los países industrializados de
reducir sus emisiones. Si no existe un pacto mínimo en este último
punto, África amenaza con retirarse de las conversaciones de la cumbre.
Así lo anunció Zenawi: “Si es necesario, estamos preparados para
abandonar cualquier negociación que suponga un nuevo expolio de nuestro
continente”.
Además afirmó que están dispuestos a dialogar con cada país pero que
utilizarán las cifras para deslegitimar cualquier acuerdo que no cumpla
estos requisitos mínimos. “África no debe ser contemplada como un caso
de caridad en las negociaciones globales”. Para el primer ministro
etíope, no se trata de pedir compensaciones económicas por los efectos
del cambio climático sino de poder obtener herramientas que eviten su
impacto.
Además pide a los países contaminantes que reduzcan sus emisiones entre
un 25% y un 40% para 2020. África es responsable del 3,8% de las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero los impactos del
cambio climático serán mayores en el continente, cuya temperatura ya ha
subido medio grado, según diversas estimaciones. Los países
industrializados tienen una gran deuda climática con África, señala
Cristina Rodríguez, del Área de Cambio Climático y Energía de Amigos de
la Tierra. “Las emisiones que históricamente el Norte ha producido han
ocupado el espacio ambiental que debería ser compartido a nivel global,
amenazando así el derecho a la sostenibilidad de los países del Sur”,
explica.
Tala y biocombustibles
Rodríguez afirma que, además, parte de las emisiones de los países del
Sur han sido para el consumo en el Norte. “En el caso de África, se
calcula que se ha destruido un 70% de bosque tropical para la
extracción de madera destinada en su mayoría a Europa y Estados
Unidos”. La deuda también se genera por supuestas soluciones frente al
cambio climático. “Cada vez hay más acumulación de deuda por el
acaparamiento de tierras por parte de las multinacionales” , aseguran
desde Amigos de la Tierra, “especialmente para las plantaciones de
agrocombustibles como la jatrofa”. En África, además, el cambio
climático afecta mucho a la agricultura y “el 66% de la población
depende directamente de ella. La adaptación de la agricultura al cambio
climático es otro tema pendiente por todo el negocio que se quiere
hacer con ello, destrucción de variedades, entrada del agronegocio, de
transgénicos. ..”.
Cristina Rodríguez valora positivamente el posicionamiento en bloque
del continente africano de cara a la cumbre, pero afirma que la
financiación que reciba debe cumplir unos criterios de equidad
internacional y fomentar la participación de la población. “Se habla de
distintos mecanismos de lucha contra el cambio climático, pero lo
cierto es que ninguno contempla el punto más importante para la
mitigación y la adaptación, que es la soberanía de los pueblos, que
cada pueblo decida cómo gestiona sus recursos y su vida en un proceso
de transición como el que representa el cambio climático”, concluye
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